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lunes, 15 de octubre de 2018

00838 La Parrillada Vegetal

CON PERSONALIDAD PROPIA

En numerosas ocasiones, verduras y hortalizas acompañan a los platos principales como meros y pintorescos pegotes y que raramente aportan algo. Son como una anécdota en el plato. Por eso, hoy quiero traerlas aquí como protagonistas que son a la hora de aportar sabor a la mesa y cocinadas a pecho descubierto, sin ningún tipo de añadidos ni florituras.

Solo se necesitan productos frescos, de buena calidad y que sean de temporada, una buena parrilla, un buen aceite de oliva virgen extra y sal común, aunque a mí particularmente y en contra de las doctas opiniones, me gusta sazonarlas con sal Maldon.

La parrillada vegetal cuanto más variada mejor: tomate, pimiento rojo y verde, cebolla, calabacín, berenjena, alcachofa, espárrago... Las verduras y hortalizas cortadas muy finas,  y en la parrilla muy poco aceite para evitar que se frían. Además, cada hortaliza por separado, ya que cada una necesita su tiempo. En todo caso, cuando hayamos pasado todas las verduras y hortalizas por la parrilla, reunirlas y darles a todas a la vez un último golpe de calor antes de servir a la mesa.

Un plato ligero, con personalidad y pleno de sabor. Ya lo creo.








lunes, 27 de agosto de 2018

00783 Las Brasas

A LA BRASA


Mientras me afano en sacarle algún fruto al huerto, de algún lugar cercano me ha llegado el inconfundible olor a brasa. Estaba agachado intentando ganarle la partida a unas hierbas, estas sí que se me dan bien, cuando he percibido la penetrante esencia de la leña quemada, ya hecha brasa, y con ella, imágenes de felices encuentros y celebraciones. No he podido resistirme a erguir  mi cuerpo para aspirar con deleite este perfume campestre tan evocador y exclusivo de los días de solaz y amable compañía. ¡Cuántos grandes momentos nos han deparado unas brasas y con cuanto sobre ellas se cocina!

Nunca hay pereza para hacer unas brasas, sabedores de la excelencia que está por llegar. Cualquier excusa o motivo es óptimo para confluir en torno a una parrilla que aprese emblemáticas viandas impregnadas en aromas de sarmiento, olivo o encina.

Es curioso, en la cantidad de parrilladas y barbacoas en las que he participado y en qué pocas ocasiones he sido el hacedor de las brasas. No es que me escaquee, para nada. Sucede que siempre hay algún experto en hacer brasas, con un estilo personal e infalible. Y claro, tampoco es cuestión de competir.

Siempre tengo la impresión cuando estoy en torno a unas brasas, que nada adverso te puede suceder. Me lo dice su familiar olor, la compañía, ese estado de bienestar que todo lo ocupa. Aún cuando las brasas me sean ajenas, como es este el caso, me hacen sentir bien y hasta me reconfortan. Más allá del hecho gastronómico o social que conllevan, su olor me traslada a un estado de suma placidez y evocadores recuerdos.