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miércoles, 13 de marzo de 2024

01293 Las Legumbres a Granel

 DE REGRESO A LA TRADICIÓN


Cuando me topo con una tienda de ultramarinos o similar y veo sacos o canastos con legumbres, es que no lo puedo resistir. Me fascina el espectáculo que se muestra ante mis ojos. La verdad de las legumbres en estado puro.

Rara es la vez que no acabo comprando alguna legumbre cuando me adentro en la tienda. Bien porque alguna me llama su atención, por su procedencia o vistoso aspecto, o simplemente porque alguna se me ha antojado. En este caso de las imágenes que acompañan este texto y que se corresponden con una bacaladería bilbaína, acabé comprando unas lentejas negras. Nunca las había visto y desconocía su existencia. Cuando las vi, me dio la impresión que me decían, llévanos a casa y pruébanos. Y así lo hice. Resultaron ser deliciosamente tiernas y muy sabrosas.

Últimamente, en casa hemos vuelto a la legumbre en seco. Atrás han quedado los tiempos de las prisas y el corre que te pillo, colegios y trabajos. Cualquier cosa servía para sacar a la mesa. Lo más cómodo posible. Y en lo concerniente a las legumbres, siempre envasadas, con todos sus conservantes y demás nombres para mí extraños.  Ahora ya no hay prisas y podemos permitirnos "el lujo" de poner las legumbres a remojo la noche anterior para cocinarlas al chup chup. Despacito y con buena letra. 

Son varias las entradas que les he dedicado a las legumbres, así que tampoco me extenderé más. Además, llevo un catarrazo del diez y lo que estoy deseando es ponerme en horizontal y que pase el día.






jueves, 24 de mayo de 2018

00699 A Granel

UN PEQUEÑO ESPECTÁCULO

Las prisas y la inmediatez se incorporaron a nuestras vidas, no sé cuándo ni cómo, y parece que llegaron para quedarse. Todo es para ya e incluso para ayer. Y la cocina no es una excepción. No soy muy amigo de los pre cocinados, pre parados, pre envasados y pre lo que sea y listo para comer, aunque, y como tampoco soy una excepción, las prisas y el ya y el ahora, no sé cuándo ni cómo, también se instalaron en mi vida y en mi cocina, obligándome a hacer uso de los mencionados pre.

Donde más echo en falta la carestía de tiempo y pausa es en todo lo relacionado con la legumbres. Me encantan, si bien reconozco que no les dedico la atención que se merecen. Solo cuando la ocasión lo requiere me empeño en ello y saco los minutos de donde haga falta. Sí, ya sé, me lo han dicho muchas veces, pero para eso están las ollas a presión. Y en casa tenemos, mor a la práctica y socorrida lista de boda de su momento, pero yo no congenio bien con ella. Soy más del "chup, chup" y de los aromas y olores que se despiden de la lenta cocción. Manías.

Me gustan los alimentos a granel, en su genuina forma y espíritu, y en el caso de las legumbres, me fascinan. Me encantan las tiendas de ultramarinos con sus sacos de arpillera atesorando lentejas, judías, garbanzos, habas y habichuelas. Los colores del fruto prestos a cualquier compañía que le venga sobrevenida. Es un pequeño espectáculo anónimo y sin importancia que no busca aplauso final. Solo un recipiente donde burbujear un tiempo reposado para un posterior deleite de ingesta también relamida y sosegada.