sábado, 17 de octubre de 2026

01799 Don Diego de Noche

GRATA SORPRESA


Ni sé las veces que he intentado que esta curiosa planta me acompañara en mis días. No ha habido manera. Las he comprado en floristerías y han muerto en cuatro días. Cuando visito algún pueblo y veo hermosas matas adornando jardines o viviendo a sus anchas, me he hecho con algún tallo, lo he puesto en agua, pero no he conseguido que echara raíces. Me he provisto de sus negras semillas, las he plantado en tierra, pero ni asomo de vida vegetal. No ha habido forma. Y con lo que me gusta esta vistosa planta.

Pero lo que son las cosas, las curiosidades y las casualidades. La semana pasada, mientras limpiaba de hierbas el huerto, para mi asombro, me encontré con un ejemplar prácticamente recién nacido y que me había pasado desapercibido. Caprichos de la naturaleza. Parecerá una tontería, mi vida está salpicada de pequeñas tonterías, pero me emocioné. Allí estaba un Don Diego de Noche mostrándome, para mi regocijo, sus atractivas flores de color amarillo. No me lo podía creer. Tanta insistencia a lo largo de los años por querer conseguirla sin éxito y, contra todo pronóstico, ha aparecido como por arte de magia en un rincón del huerto. Yo creo que la naturaleza que es muy sabia y generosa, a sabiendas de mi pequeña ilusión, ha querido regalarme, como en tantas otras ocasiones, una imagen de felicidad. Ahora solo falta que yo sepa cuidarla. Desde que la descubrí, lo primero que hago cuando llego al huerto es visitarla y comprobar su estado de salud. De momento, todo en orden. Y me siento feliz.

Su nombre botánico es Mirabilis jalapa, aunque popularmente se la conoce a esta planta como Don Diego o galán de noche, Don Pedro o Maravilla de Perú, de donde es originaria y que llegó a nuestro país en el siglo XVI. Por lo que he podido leer, se llama “de noche”, porque sus flores se abren al atardecer y permanecen desplegadas durante toda la madrugada. A diferencia de la mayoría de las plantas que buscan la luz del sol, su ritmo circadiano responde al descenso de la luz y la temperatura. Al abrirse de noche, liberan un perfume muy intenso para atraer a sus polinizadores naturales; las polillas y mariposas nocturnas. Al salir el sol, las flores vuelven a cerrarse durante el día.

En cuanto al tratamiento de Don Diego o Don Pedro, proviene de una antigua costumbre española de personificar las plantas utilizando nombres propios comunes. Cuando la planta llegó a España procedente de América, su singular comportamiento nocturno y elegancia de sus flores llamaron tanto la atención que se la bautizó con este nombre caballeresco.

Con todo, su belleza no puede llevarnos a engaño, pues se trata de una planta sumamente tóxica, especialmente en lo que respecta a las raíces y sus semillas negras en forma de esfera. Tendré cuidado.




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