UNA GENIAL SORPRESA
Hace días que encuentro el frigorífico un tanto desordenado
y confuso, casi tanto como yo. Así, que he decidido poner un poco de orden y
ver qué "maravillas" me encuentro en tanto desajuste. Sigo
refiriéndome al frigorífico, ya que lo mío no tiene arreglo. Los recipientes de vidrio con restos de comida
están controlados. Los lácteos y sus derivados en perfecto estado de
presentación y amplia caducidad. Frutas y verduras no han ocasionado baja
alguna. Hasta aquí bien. Continúo con algo que ya empieza a preocupar. Me
refiero a esos pequeños paquetes envueltos en papel de aluminio y cuyo
contenido es una absoluta incógnita. Lo que me temía. Medias manzanas, medios
limones, medios plátanos... Respiro hondo y no miro a nadie. Los coloco en
primera línea del frío para que no se vayan sumando más medios de lo que sea y
el resto del personal de casa sepa que existen.
Ahora toca revisar las decenas de botes ya abiertos o sin
abrir que viven en el frigorífico. Digo que viven porque la última vez que puse
orden en este electrodoméstico, los coloqué todos en la misma balda y ya
pueblan todas las existentes. ¡Qué curioso!
Los botes empezados de mermeladas, pimientos en conserva y
encurtidos varios, entre otros, no presentan todavía mal aspecto. Aquellos que
están todavía sin abrir mantienen el margen de fecha para su consumo. También
sin baja alguna y todos los envases colocados de nuevo en una misma balda.
He recordado que, en una de esas incursiones que realizo de
vez en cuando al azar por el maravilloso, amplio y atractivo mundo de las
recetas gastronómicas, me topé con una especialmente curiosa y fácil de aprender;
tanto, que ni siquiera la guardé ni la anoté. Se trataba, precisamente, de una
receta de pasta de lasaña fresca frita. Nunca la había cocinado de esta guisa y
este ha sido el día, porque en esta casa no se tira nada de comida. El
resultado, reconozco que tenía ciertas dudas al respecto, no ha podido ser más
certero y plausible: de aperitivo con una fresca cerveza, crujiente, adictiva
como las pipas… y hasta agotar existencias. ¡Y más que hubiese habido! Una
genial sorpresa que no tardaré en repetir y sin necesidad de poner orden en el
frigorífico.
Ingredientes: láminas de pasta de lasaña fresca, aceite de
girasol, sal y pimentón dulce o picante.
Elaboración: Cortar las láminas de pasta en trozos iguales,
6x2,5 cms aproximadamente. Introducir los trozos en pequeñas cantidades en una
sartén con aceite de girasol bien caliente. Dorarlos ligeramente. Mucho cuidado
con la fritura, pues se doran rápidamente si el aceite está caliente. Sacar de
la sartén y depositar los trozos en un plato con papel absorbente de cocina.
Sazonar y espolvorear pimentón dulce o picante, según el gusto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario