viernes, 27 de marzo de 2026

01735 La Pasta Fresca de Lasaña Frita

 UNA GENIAL SORPRESA


Hace días que encuentro el frigorífico un tanto desordenado y confuso, casi tanto como yo. Así, que he decidido poner un poco de orden y ver qué "maravillas" me encuentro en tanto desajuste. Sigo refiriéndome al frigorífico, ya que lo mío no tiene arreglo.  Los recipientes de vidrio con restos de comida están controlados. Los lácteos y sus derivados en perfecto estado de presentación y amplia caducidad. Frutas y verduras no han ocasionado baja alguna. Hasta aquí bien. Continúo con algo que ya empieza a preocupar. Me refiero a esos pequeños paquetes envueltos en papel de aluminio y cuyo contenido es una absoluta incógnita. Lo que me temía. Medias manzanas, medios limones, medios plátanos... Respiro hondo y no miro a nadie. Los coloco en primera línea del frío para que no se vayan sumando más medios de lo que sea y el resto del personal de casa sepa que existen.

Ahora toca revisar las decenas de botes ya abiertos o sin abrir que viven en el frigorífico. Digo que viven porque la última vez que puse orden en este electrodoméstico, los coloqué todos en la misma balda y ya pueblan todas las existentes. ¡Qué curioso!

Los botes empezados de mermeladas, pimientos en conserva y encurtidos varios, entre otros, no presentan todavía mal aspecto. Aquellos que están todavía sin abrir mantienen el margen de fecha para su consumo. También sin baja alguna y todos los envases colocados de nuevo en una misma balda.

Debajo de las hueveras he visto un sobre con unas láminas de pasta de lasaña fresca. Sabía de su existencia, pero nunca he encontrado el momento para darle salida. Ha sido cuando he ido a mirar la fecha de caducidad, que me he dado cuenta que presentaba la pasta unas zonas mohosas. Mala señal. Afortunadamente, solo han sido en un par de esquinas de la primera lámina. El resto de planchas de pasta no parecen tener mal aspecto. Cocinar ahora una lasaña no es operativo, entre otras cosas porque no dispongo de los ingredientes necesarios. Quitar la lámina estropeada y dejar el resto en el frigorífico, volverá a caer en el olvido. Que ya me conozco el percal.

He recordado que, en una de esas incursiones que realizo de vez en cuando al azar por el maravilloso, amplio y atractivo mundo de las recetas gastronómicas, me topé con una especialmente curiosa y fácil de aprender; tanto, que ni siquiera la guardé ni la anoté. Se trataba, precisamente, de una receta de pasta de lasaña fresca frita. Nunca la había cocinado de esta guisa y este ha sido el día, porque en esta casa no se tira nada de comida. El resultado, reconozco que tenía ciertas dudas al respecto, no ha podido ser más certero y plausible: de aperitivo con una fresca cerveza, crujiente, adictiva como las pipas… y hasta agotar existencias. ¡Y más que hubiese habido! Una genial sorpresa que no tardaré en repetir y sin necesidad de poner orden en el frigorífico.

Ingredientes: láminas de pasta de lasaña fresca, aceite de girasol, sal y pimentón dulce o picante.

Elaboración: Cortar las láminas de pasta en trozos iguales, 6x2,5 cms aproximadamente. Introducir los trozos en pequeñas cantidades en una sartén con aceite de girasol bien caliente. Dorarlos ligeramente. Mucho cuidado con la fritura, pues se doran rápidamente si el aceite está caliente. Sacar de la sartén y depositar los trozos en un plato con papel absorbente de cocina. Sazonar y espolvorear pimentón dulce o picante, según el gusto.

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario