miércoles, 11 de marzo de 2026

01726 El Zumo de Pepino

 SANO Y REFRESCANTE


Este verano fue tal la cosecha de pepinos que me regaló el huerto, que ya no sabía qué hacer con ellos. Cada día cenaba un ejemplar. Mi entorno más cercano y amigos también dieron buena cuenta de ellos. Pero con todo, siempre había en el frigorífico más de media docena de pepinos. Y eso que es una hortaliza que me encanta, pero como todo en esta vida, en su justa medida.

En realidad, la buena cosecha fue de pepinillos que, lejos de embotarlos, los dejo crecer hasta conseguir unos llamativos frutos. De hecho, desde que descubrí los pepinillos, su primo hermano el pepino, para mí ha pasado a ser anecdótico. El pepinillo se me antoja más suave, tierno y nunca resulta amargo. El caso es que, entre unos y otros, el verano se me pasó entre ellos.

Al margen del socorrido y siempre bien recibido pepino con vinagre, aceite y sal, su salida a la mesa se produjo de maneras bien distintas entre ensaladas y alguna que otra curiosa receta extraída de mis libros de cocina. Con todo, no dábamos abasto. Su presencia era inagotable.

Un día cayó en mis manos un pequeño libro de zumos saludables en el que se le dedicaba al pepino una parte importante de los textos. Entre otras cosas se decía que esta hortaliza es idónea para apoyar la dieta, y que los zumos y batidos con su presencia, ofrecían una forma de hidratación distinta. De alto contenido de agua y bajo aporte calórico, se le atribuían propiedades antioxidantes, antidiabéticas e hipolipemiantes, que reduce los niveles elevados de lípidos o grasas en la sangre, principalmente el colesterol y los triglicéridos. Con estos mimbres fui recreando alguna de las recetas que en el libro se señalaban. Tengo que reconocer que no todas fueron de mi agrado y que incluso alguna me resultó hasta desagradable contra todo pronóstico. Al final, me incliné por un zumo/batido muy sencillo, elaborado con ingredientes muy familiares y reconocibles. Tanto me gustó que, en el frigorífico, mientras duraron los pepinos y los enormes pepinillos, siempre hubo una botella con el preparado que a continuación describiré. Si llegó a gustarme, que en lugar de llevarme al huerto un termo de café, como acostumbro, lo sustituí por este brebaje.

Ingredientes: 1 pepino, 1 limón, 2 vasos de agua muy fría y unas hojas de hierbabuena. Opcional, un par de cucharadas de azúcar moreno o un par de cucharadas de miel.

Elaboración: Pelar el pepino, cortar en pequeños trozos e introducirlos en la licuadora. Añadir el zumo de un limón, las hojas de hierbabuena y el agua, además del azúcar o la miel, si así se desea. Beber bien frío.




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