ESPERANZA INTRASCENDENTE Y VITAL
Hay días en los que las páginas en blanco de cada amanecer están llenas de tachones. La serenidad, templanza y armonía se acurrucan de cuclillas en un rincón, avergonzadas y asustadas de tanta sinrazón y despropósitos innecesarios. Es entonces el momento de mirar alrededor para despistar al desánimo y buscar un atisbo de esperanza intrascendente y vital.
Hay días en los que hasta la maleza y los arbustos se reciben como un regalo; una bella dádiva con la que borrar los tachones de cada amanecer.

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