LÁGRIMA DE CIELO
miércoles, 26 de agosto de 2026
01772 Nunca Olvidaré
martes, 25 de agosto de 2026
01771 La Albahaca Negra
PLANTA SAGRADA INDÚ
Este verano de 2026 pasará, a mi pequeña historia personal
sin importancia, como el estío más nefasto de cuantos llevo entregados en
cuerpo y alma a las labores hortícolas, y llevo ya unos cuantos a costa de mis
riñones. Por lo que me han ido contando otros colegas de huertos próximos al
mío, mi opinión es bastante generalizada. Incluso, hay quien ha levantado el
huerto a estas todavía tempranas fechas, cansado de batallar en él sin éxito.
Me parece una exageración. No está siendo un buen año para el huerto, es
cierto, pero con todo, está dando sus buenos y esperados frutos.
Dicho esto, también haré observar que ha sido el verano en
el que he conocido plantas y frutos nuevos para mí, y que han llegado a mi vida
para quedarse. Es el caso de la acelga roja, de la que recientemente pasó a
formar parte de este listado de cosas que me gustan, o de la albahaca morada,
también conocida como albahaca negra, totalmente desconocida para mí. El caso
es que cuando comencé a plantar allá por el mes de mayo, y siguiendo la
tradición de mi suegro, fui a adquirir en mi vivero de referencia, Huerta
Barbereta, plantas de albahaca para cultivarlas junto a las pimenteras. Nunca
tuve muy claro el motivo, pero si él lo hacía, yo también. Esta planta de
albahaca, aunque se trata de la misma variedad, la Ocimum basilicum, no es la
que se cultiva para que hermoseen las oscenses fiestas de San Lorenzo, que se
realiza para finales de junio, unos cuarenta días antes de que se inicien los
festivos días laurentinos.
Conforme las iba plantando entre pimenteras y tomateras, el
aroma que desprendía la negra no me era desconocido. Me recordaba a algo, pero
no acababa de identificarlo. La maquinaria de los recuerdos se puso en marcha
hasta que se encendió la luz; me recordaba al guiso perdiz que hacía mi madre y
al inconfundible olor que se apoderaba de la cocina cuando hacía este guiso.
Pero volvieron los interrogantes: Si entre los ingredientes del guiso no se
encontraba esta planta ¿a qué se debía su olor? No tardé mucho en despejar la duda,
una vez conocidos los pormenores de la Ocimum sanctum, como científicamente se
le denomina: “Tiene un aroma fuerte y dulce, similar al de la albahaca verde, pero
con un toque picante y notas de clavo”. Eso era, las notas de clavo, la especia
protagonista del guiso perdiz que cocinaba mi madre.
Con su presencia, olor y sus múltiples recuerdos he pasado
en el huerto este verano de aúpa. ¡Qué descubrimiento! ¡Qué hermosos ejemplares
han alegrado mi vista y facilitado mis días, a pesar de los 37, 38, 39 y hasta
40 grados, que he tenido que soportar durante estos meses! Acercarme hasta ella
se ha convertido en casi una necesidad diaria. Aun en las fechas que nos
encontramos, finales del mes de agosto, todavía, sus secas flores, son capaces
de entusiasmarme. No me cabe la menor duda, de que al año que viene, esta
curiosa albahaca volverá a acompañarme en mis días de huerto y espera.
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viernes, 14 de agosto de 2026
01770 De Manera Imprevista
UN ANALGÉSICO NATURAL
lunes, 10 de agosto de 2026
01769 Entre Paisajes y Pinceles
MI RECREO
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Hoya de Huesca/Plana de Uesca. Óleo sobre lienzo |
domingo, 9 de agosto de 2026
01768 Un Visitante Inesperado
NUNCA TAN CERCA
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| El día que una cigüeña visitó mi huerto |
viernes, 7 de agosto de 2026
01767 La Borraja con Sepia
PLATO FINO Y SABROSO
Traigo hasta este caleidoscopio vital, y van ocho, a una de
las verduras más apreciadas por mí; la borraja. Se trata de una plata herbácea,
de aspecto humilde y cubierta por una fina pelusilla en sus tiernos y verdes tallos.
Aunque en muchas regiones europeas crece de forma silvestre, en España se cultiva
de manera específica para su consumo, sobre todo en Aragón, donde forma parte de
su gastronomía, así como en Navarra y La Rioja. Estamos ante una verdura no muy
conocida, si bien es cierto, que en los últimos años su popularidad ha crecido
considerablemente y ya no es tan ajena al consumidor.
Históricamente, la borraja ya era conocida por los romanos y
griegos, quienes la utilizaban tanto como alimento como por sus propiedades
medicinales. En la actualidad, su cultivo se ha extendido a otros países
mediterráneos y zonas templadas, valorándose por su sabor delicado y su alto
contenido en agua, vitaminas y minerales.
El huerto este año ha querido regalarme numerosos ejemplares
y, además, bien vistosos. Esto se traduce a que estamos comiendo borraja en
casa un par de días por semana. Y si no comemos una tercera, se debe a la
pejiguera de limpiarlas. Es lo que menos me gusta de ella, aunque cuando se le
coge el tranquillo, que te echen kilos para limpiar.
En esta ocasión, y para variar, propongo subir un escalón más,
para acompañarlas con sepia. Me resulta un plato muy sugerente, a la par que
fino y sabroso. De sencilla elaboración, puedo garantizar que deja un grato recuerdo.
Con el último bocado dado, ya pensaba en cuándo sería la próxima vez.
Ingredientes para 4 personas: 1 kilo de borraja limpia, una
sepia mediana, 4 dientes de ajo, aceite de oliva virgen extra, agua y sal.
Elaboración: Limpiar los tallos de la borraja, si no se tiene la posibilidad de adquirirlos ya limpios. En una olla, llevar a ebullición agua con sal. Cuando comience a hervir el agua, incorporar las borrajas unos diez minutos o hasta que comprobemos que están tiernos los tallos. Mientras se cuecen las borrajas, cortar la sepia en trozos, sazonar y saltearla en una sartén con aceite de oliva y unas laminas o picada de ajos. Una vez se haya cocinado la sepia, incorporar las borrajas cocidas y bien escurridas, y rehogar durante unos tres minutos para que se integren los sabores. Servir caliente.
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Borraja con sepia, un plato fino y delicado |
martes, 4 de agosto de 2026
01766 La Morcilla con Pimientos de Padrón y Piparras
NI TAN MAL
Esta costumbre de cenar frugalmente, se rompe reiteradamente llegado el verano. El culpable no es otro que el huerto. Y es que son tantas las tentaciones que me regala diariamente. Eso que este año está siendo un poco chusco por el excesivo calor, lo sufro en mis carnes y así también me lo transmiten mis vecinos hortelanos. Por ejemplo, las judías verdes o vainas, ni olerlas; los calabacines que otros años salen por castigo, este verano se van cogiendo, pero con cuenta gotas; las tomateras que otros años presentan un atractivo espectáculo con sus amarillas florecillas, en esta ocasión acaban por secarse y los escasos frutos que empiezan a formarse, caen al suelo. Dicho lo cual, hay frutos a los que parece no importarles las altas y extremas temperaturas. Es el caso de los pimientos de Padrón y de las piparras. Desde que comenzaran a salir, todos los días recolecto 50 ejemplares de cada especie, que reparto entre casa y amigos. Están saliendo unos y otras, francamente de vicio.
Como todas las noches, tenía intención de tomarme un pepino, simplemente aliñado con aceite, vinagre y sal. Esta era mi intención hasta que he ido al frigorífico para coger el susodicho pepino y he visto unos pimientos de Padrón, unas piparras y una morcilla de Burgos. Ha sido como un flash. ¿Y si los pongo a los tres fritos en un plato? No me lo he pensado dos veces. Sartén, un poco de aceite de oliva virgen extra, primero los pimientos de Padrón, luego las piparras, por supuesto, bien de sal, y por último, la apreciada morcilla de Burgos. ¡Qué combinación más potente y deliciosa! Nunca había probado esta terna de sabores tan personales e inconfundibles. He disfrutado lo que no está escrito. Mañana volveré al pepino. Lo único que espero es que esta noche no me pase factura.
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Morcilla de Burgos con pimientos de Padrón y piparras |













