SERÁ POR SUEÑOS
No obstante, él sentado y yo de pie, hemos entablado una rápida y curiosa conversación.
- ¿Qué tal estás?, le he preguntado.
- Bien, jubilado. Aquí tomándome una cerveza. Siéntate. Te invito a una caña.
(Humphry no para de ladrar)
- A gusto me la tomaría, pero ya ves cómo se pone el amigo. ¿Qué es de tu vida?
- No me puedo quejar.
- ¿En qué inviertes tu tiempo libre de jubilado?
- Pues ya ves, a pasear, a tomarme alguna cerveza con los amigos y sobre todo, a soñar.
- ¿A soñar?
- Sí, a soñar.
(Humphry sigue ladrando)
- Bueno, voy a tener que dejarte. Ya ves que aquí, el amigo, no para de ladrar. Un día que vaya sin perro nos tomaremos esa cerveza.
De regreso a casa, he estado reflexionando sobre lo dicho por mi conocido. Soñar. En su tiempo libre, que no es poco, no va al huerto, ni al gimnasio, ni forma parte de coro alguno, ni se dedica a viajar, ni a leer, ni va a un club de lectura, ni... Sueña. Desconozco cuáles son sus sueños. Solo sé, por lo que me ha dicho, que se dedica a soñar. Tampoco sé si se cumplen sus sueños. A lo mejor no tienen porqué hacerse realidad y es más que suficiente el hecho de soñar. Solo sé que le he visto feliz. Su cara le delata. Puede que sus sueños tengan gran culpa de ello. Será por sueños. ¡A soñar!
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