"MANÍAS"
El día 10 de agosto es el día grande de la Ciudad de Huesca.
Es la siempre esperada fecha en la que los oscenses, vestidos de blanco y
verde, y con aroma de albahaca, honran a su copatrón San Lorenzo. Es una
jornada en la que se jalonan las tradiciones desde el punto de la mañana:
multitudinarios almuerzos en las calles, la aparición anual de los Danzantes de
Huesca y sus dances, la concurrida Procesión en honor a San Lorenzo, los
familiares aperitivos, los reencuentros… y en la mesa de ese día, el pollo al
chilindrón y el melocotón con vino. Este es el único día del año que, aún
gustándome el uno y el otro, los consumo con deleite. Es curioso, pero así es.
Puede que algún año, sin haberlo tenido previsto, haya comido pollo al
chilindrón y melocotón con vino fuera de esa fecha, pero siempre habrá sido
ajeno a mi voluntad. Manías que tiene uno.
El pasado año, el día 9, en el inicio de las fiestas
laurentinas, unos amigos, Félix y Pilar, nos invitaron a almorzar a su finca
junto a unos colegas suyos. Nos agasajaron con un opíparo y variado almuerzo
que se cerró con un granizado de melocotón con vino elaborado por Pilar. Nunca
lo había probado y lo cierto es que me encantó. Además, con el calor que hizo,
entró por el gaznate a las mil maravillas. Mientras lo consumía, poco a poco,
me acordé de mi “manía”, pero llegué a la conclusión de que no había
traicionado a mi tradición, pues se trataba de un granizado, y no del consabido
melocotón con vino. Cualquier excusa me podía servir en ese momento. Al día
siguiente, 10 de agosto, San Lorenzo, di buena cuenta de un exquisito pollo al
chilindrón y como no, de un par de vasos de melocotón con vino.
Por supuesto, no perdí la oportunidad de pedirle la receta a
Pilar de su granizado.
Ingredientes: 1 kilo de melocotón, ½ litro de vino añejo y 6
cucharadas soperas de azúcar.
Elaboración: Pelar y cortar los melocotones a trozos. Triturar
los melocotones con el vino y el azúcar hasta obtener una textura sin trozos de
melocotón. Verter la mezcla en un recipiente e introducir en el congelador.
Congelar al menos durante unas cuatro horas. Cada hora, raspar la mezcla con un
tenedor con el fin de romper los cristales de hielo. Antes de servir, volver a
raspar.
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