sábado, 9 de mayo de 2026

01752 El Grito Que Nunca Se Oyó

 NUBES ENCENDIDAS


Fue algo más que una mancha de color en el cielo. Fue la abstracción al final de una jornada jalonada de enojos y crispaciones. Todo el mundo parecía estar malhumorado, insatisfecho, descreído, iracundo. Algo estaba pasando, pero no alcanzaba a encontrar una explicación.

Salí al campo a gritar, a desahogarme, a respirar otro aire menos contaminado de antipatía. Acostumbra a funcionar. Me senté sobre una piedra y miré a mi alrededor para cerciorarme de que estaba solo. Estoy algo loco, pero tampoco es cuestión de ir pregonándolo a los cuatro vientos. Me preparé para dar el grito deseado. Cogí aire para llenar mis pulmones y al levantar la vista para proferir mi aullido, me encontré en el cielo con un inesperado panorama. Pasajeras nubes habían encendido sus luces, regalando su presente de sosiego y serenidad. Me quedé embobado mirando su belleza, atrapado en su color de fuego, hasta que el grito se ahogó en mi garganta.


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