UNA LLAMADA INOPORTUNA
cuando sonó el teléfono.
Siempre inoportuno.
A veces,
hasta irrespetuoso.
Debería saber
que cuando los pensamientos
cogen carrerilla,
su sonido resulta hasta grotesco.
Todo puede esperar,
hasta una llamada inesperada.
Atraído
por un paisaje onírico y deslumbrante,
hacia el soniquete tozudo e incesante.
No merecía otra respuesta.
No ahora.
No en este preciso instante
en el que el entusiasmo pasaba por delante.
No ahora
que mi corazón palpitaba con aleteos de ave,
vencido a las tibias ráfagas de aire,
que parecían jugar con la azulada agua del mar.
No ahora,
cuando llegaba a la arena que me ancla,
un aliento cálido de habitación amada.
ajena a una llamada
que, de tan incesante, irritaba.
Entraron las dudas,
como la tristeza entra en casa abandonada.
Una tenue luz anaranjada
se posó dulcemente sobre las cosas,
también sobre mi alma.
No ahora, me dijo.
Ahora, no, que todo está en calma.
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