miércoles, 8 de enero de 2020

00899 El Tomate con Gulas

DELICIOSA COMBINACIÓN

Simplemente cogido de la mata, en plena maduración, y llevármelo a la boca, me es más que suficiente. A partir de aquí, cualquier sugerencia en torno al tomate resulta gratificante. Y es que se trata de un fruto que está presente en cientos de recetas, ya sea como ingrediente principal o como base para multitud de elaboraciones culinarias. Mi discreta experiencia me dice que se lleva bien con casi todo.

Este pasado verano, aunque se hicieron rogar, la producción de tomates en mi huerto finalmente fue generosa. Aún repartiendo entre familiares y amigos, comiendo casi todos los días y embotando en distintas variantes y versiones, el último tomate natural lo disfruté cercanas las Navidades.

La mayoría de los rojos y exquisitos tomates fueron consumidos con ajo, aceite y sal. No obstante, el buen número de ejemplares recogidos me permitió en este periodo de tiempo, sin miedo a equivocarme, una serie de combinaciones a cual más interesante. La que traigo hasta aquí es una de ellas.

Habían sobrado unas gulas, algo más de un puñado,  elaboradas al modo tradicional, ligeramente fritas en aceite con ajo y un par de cayenas. El tomate era hermoso, grande y bien maduro. Así que no dudé en presentarlos juntos a la mesa. Corté el tomate en rodajas longitudinales, lo aliñé con sal y aceite, calenté ligeramente las gulas en el microondas y las vertí sobre el tomate.

La combinación me resultó deliciosa, hasta el punto que creo recordar que me supo a poco. Cuando en el plato no quedó ni el aceite, decidí que pasarían a formar parte de este caleidoscopio vital.


martes, 7 de enero de 2020

00898 La Tarta de Santiago

TORTA REAL

Clasificando las fotografías de mi último viaje a Galicia me he encontrado con un buen número de imágenes con la Tarta de Santiago como protagonista; la tarta más famosa de la Ruta Jacobea y de la cocina gallega. No es nada de extrañar que fuera tan fotografiada. Me encanta, me chifla, me parece un delicioso y dulce manjar, y aunque todas muy similares, cada una tenía algo especial que la hacía diferente al resto. Era una forma placentera de finalizar una comida o una cena, e incluso a la hora de iniciar la jornada con un buen desayuno. Al final, no sabría decir cuál de ellas me pareció más apetitosa. Todas, absolutamente todas, me parecieron sublimes.

Interesado por su origen, leí que la primera referencia al respecto data del año 1577. Por aquel entonces se le conocía como Torta Real y se servía fragmentada en dos porciones individuales. La primera receta que recibe el nombre de Tarta de Santiago se encuentra en el cuaderno de confitería de 1838 de Luis Bartolomé de Leybar, desde donde se comienza a extender en todos los libros de repostería gallega. Sería en el año 1924 cuando José Mora Soto, fundador de la compostelana Casa Mora, aplicó la silueta de la Cruz de Santiago sobre el bizcocho almendrado. Desde el 3 de marzo de 2006 es un producto de Denominación de Origen Protegida.

Animo desde este caleidoscopio vital a elaborar una Tarta de Santiago con esta sencilla receta.

Ingredientes: 250 gramos de almendra molida, variedad Marcona, 250 gramos de azúcar blanca, 5 huevos, la ralladura de medio limón, azúcar glas y una nuez de mantequilla.

Elaboración: Ponemos en un bol, la almendra, el azúcar y la ralladura de limón. Mezclamos bien. A continuación vamos incorporando los huevos uno a uno y seguimos mezclando hasta que esté toda la masa bien integrada. Untamos con mantequilla un molde de 26 centímetros de base y vertemos sobre él la masa que posteriormente introduciremos en el horno a 180 grados durante unos 50 minutos. Cuando la tarta esté tostada, la sacamos del horno y solo nos quedará colocar sobre ella una cruz de Santiago de papel y espolvorear azúcar glass por encima.