domingo, 15 de enero de 2017

00414 El Persimón

CAQUI, KAKI, PALOSANTO


Si de algún alimento me acuerdo de su  primera vez, este es el caqui. Fue en la localidad de Binéfar, en la finca de  unos amigos de mis padres. Mi padre acababa de fallecer y  mi madre y yo fuimos invitados a pasar allí un fin de semana. Tú, Engracia, te distraerás, y el crío disfrutará en el campo y en la piscina. Sí, supongo que en aquel momento disfruté de sendas propuestas pero sobre todo, lo que sí recuerdo como si fuese ayer, es de la devoción que desde aquel día profeso a un fruto por aquel entonces totalmente desconocido para mí y cuyo sabor se quedó enganchado en mi memoria gustativa.

En los límites de la finca había muchos árboles frutales, manzanos y perales en su mayoría, y unos pocos más que parecían, por sus frutos, tomateras gigantes. El tronco de estos árboles era muy llamativo por su color pardo verdoso. Sus hojas en verano se presentaban verdes y fuertes. No así en otoño que se tornaban rojas y que dejaban al árbol desnudo con la llegada del invierno para dejar al descubierto su llamativo fruto rojo. Un fruto rojo que me cautivó no solo por su peculiar sabor sino también por la forma de comerlo. Estaba tan maduro que era imposible desprenderlo de su piel, así que fui adiestrado para comerlo con cucharilla. El mero anuncio de mi madre de una nueva visita a aquella finca producía en mí una auténtica alegría festiva. Sí, el campo y la piscina, si era verano, estaban muy bien, pero a mí, lo que realmente me fascinaba, era volver a degustar esos "tomates rojos" que crecían de los árboles y que se comían con cucharilla. Desde entonces, siempre que como un caqui, ahora más persimón, regresan dulces recuerdos vestidos de sonrisa.

En mis habituales establecimientos de alimentación no suelo encontrar caquis, sí en cambio, persimón, que no es otra cosa que una variedad de caqui con denominación de origen protegida. En concreto, se trata de una variedad denominada "Rojo Brillante". El nombre de persimón es la marca comercial registrada de la "Denominación de Origen Kaki Rivera del Xúquer".

El caqui es una fruta que pierde muy pronto su turgencia. Cuando el caqui está aún verde y turgente presenta una gran cantidad de taninos solubles; un compuesto que le proporciona gran astringencia y da la sensación seca y arenosa como cuando mordemos un membrillo. En realidad, el caqui clásico y el persimón son la misma fruta. La diferencia estriba en su punto de madurez. Así el clásico se recolecta maduro y se comercializa tal cual, mientras que el persimón se recolecta semi maduro para ser sometido a un tratamiento de desastringentado. De esta manera, la pulpa del persimón se muestra dura y se puede pelar y cortar como una manzana, conservando el mismo sabor que el caqui tradicional y sin los inconvenientes habituales que produce su poca firmeza.

El cultivo del caqui se remonta al siglo VIII en China y Japón. A principios del siglo XIX llegó a Estados unidos y a España en en año 1870. El árbol del caqui es de la familia del ébano y puede llegar a medir hasta los 12 metros de altura. Se trata de un árbol caducifolio y su fruto es en realidad una baya, aunque lo consideremos como una fruta. Se recolecta en octubre.









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