PARA VARIAR (IRONÍA)
jueves, 15 de mayo de 2025
01665 El Arroz Negro con Sepia y Berberechos
miércoles, 15 de mayo de 2024
01345 Las Sopas de Pan
UN ANTES Y UN DESPUÉS
miércoles, 20 de diciembre de 2023
01235 Los Espaguetis con Pollo al Curry
PARA MOMENTOS DE CAPRICHO
Tanto el curry como el ras el hanut, no se trata de una única
especia, sino de un combinado de muchas. Esto se traduce en que, según el origen
o la marca comercial, tendrá su particular sabor. En el caso del curry, leí que
hay más de 50 variedades, ya que en cada región se añaden distintas especias y
en desigual proporción algunas de ellas. Todo un mundo al que, en otro momento,
le dedicaré una entrada en este caleidoscopio vital.
Ingredientes parda 4 personas: 600 gramos de pechugas de
pollo cortadas en tiras o a taquitos, 400 gramos de espaguetis, ½ cebolla, ½ pimiento
verde, ½ pimiento rojo, 2 dientes de ajo, 200 ml de nata para cocinar, 1
cucharada de curry en polvo, aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta.
Elaboración: Cortar
la cebolla y los pimientos a tiras, y dorar en un poco de aceite de oliva hasta
que se pochen. Añadir el pollo, saltear unos minutos y cuando comience a coger
color, retirar del fuego y reservar. Calentar la nata en un cazo y añadir el
curry poco a poco, removiendo continuamente hasta que la especie se integre bien.
Obtenida la salsa, incorporar a ella el pollo y remover. Verter el pollo sobre
los espaguetis, que habremos cocido con anterioridad.
miércoles, 13 de diciembre de 2023
01231 Los Champiñones Rellenos
DE JAMÓN Y MOZZARELLA
lunes, 20 de noviembre de 2023
01212 El Hojaldre Relleno de Pollo, Queso de Rulo y Cebolla
¡UNA PASADA!
viernes, 17 de noviembre de 2023
01210 Los Champiñones
MIS PEQUEÑOS TESOROS
Hacía tiempo que no salían a la mesa. Me había olvidado por
completo de ellos y mira que me gustan. No sé el motivo de este “desencuentro”
y máxime, cuando hubo un tiempo en el que llegaron a formar parte de mi dieta
diaria y hasta festiva. Tanto es así, que cuando salía de “marcha” o quedaba
para tomar algo, como se dice ahora, la ración de champiñones siempre me
acompañaba. Además de buenísimos, se adaptaban a mi siempre precaria economía.
Como subalternos, cumplen a la perfección su papel en el plato,
ya sea para colaborar con una carne o un pescado. En ensaladas, su presencia no
pasa desapercibida. Y en solitario, como protagonista, para qué contar.
Además de gustarme desde siempre, a los champiñones les
tengo mucho cariño. Sí, sí, les tengo cariño desde que era un niño. Mis tíos,
en Alcalá de Gurrea, tenían una bodega próxima a la casa familiar que, si mal
no recuerdo, estaba cavada en un pequeño montículo. Como buena bodega, en su interior,
sobre todo en verano, daba gozo visitarla para aliviarte de los calores. En invierno
era otro cantar.
Y fue aquí donde cogí “cariño” a los champiñones. Que yo
recuerde, en la bodega solo había toneles de vino y vinagre, y unas pequeñas
elevaciones de tierra de las que emergían unos diminutos champiñones, que estaban
totalmente prohibido tocarlos y mucho menos, arrancarlos, salvo que hubiese
mandato expreso de mis tíos. El día que obtenía el visado de extracción, me
sentía el niño más feliz del planeta. Mientras Julián o Segundo andaban
atareados con los toneles, yo, sutilmente, y tal y como me enseñaron a hacerlo,
iba sacando de la tierra los albos, y curiosamente inmaculados champiñones, que
luego, mi abuela Genoveva, cocinaría en tortilla o fritos con ajo y jamón.
Eran mis pequeños tesoros encontrados en una cueva que no
era de cuento y que ahora, después de tantos años, mientras escribo y rememoro,
se me eriza la piel y se me humedecen los ojos.
Nota: En esta ocasión, no comparto receta como es habitual.
Prefiero compartir solo recuerdos; gratos y buenos recuerdos.
lunes, 13 de noviembre de 2023
01207 Los Guisos Marineros
ALGO SUCULENTO Y PLACENTERO
He llegado a casa y el olor con el que he sido recibido, me
ha transportado a Cantabria, Galicia, País Vasco, Huelva y sur de Portugal; mis
lugares de referencia marineros. No sabía con exactitud qué es lo que
desprendía tan grato aroma, pero estaba convencido de que se trataba de algo
suculento y placentero.
Habitualmente, cuando entro en casa, lo primero que hago es
lanzar desde la puerta un “¡ya estoy aquí!”. Voy a mi habitación, me quito los
zapatos y me pongo la ropa de estar por casa. Hecha esta “tradicional”
operación, busco a quien repartir besos. En esta ocasión, he roto el ritual.
Mis pasos me han llevado directamente a la cocina, atraído y lleno de
curiosidad por saber qué se estaba cocinando. Ha sido abrir la puerta y
congraciarme con la vida, con la que últimamente tengo algún que otro
desencuentro.
Me he acercado hasta una olla que había sobre la encimera,
le he quitado la tapa que la cubría y he asomado mi cara para ver su contenido.
Era tan potente y agradable el aroma que desprendía, que he dejado unos
segundos mi nariz sobre el guiso, como quien toma vahos de eucalipto para
descongestionar las fosas nasales.
En un visto y no he visto, me he cambiado de vestuario y
sentado a la mesa. El inconfundible aroma pesquero seguía presente en la estancia.
Un olor de mimado guiso, que llega y perdura como quien guarda una visita. Un
guiso marinero inspirado en la primitiva, humilde y sabia cocina que se
cocinaba a bordo de los viejos barcos pesqueros e incluso a pie de barca, en la
playa. Platos sencillos, nacidos de la necesidad y elaborados con lo que había o
con lo que no se vendía.
La primera cucharada del guiso marinero me ha sabido a manjar;
el segundo, a delicia; el tercero, a delicadeza; el cuarto…. Cada cucharada que
me llevaba a la boca era un acontecimiento. Así, hasta que lo he dejado limpio.
Hace tiempo que no acostumbro a servirme dos veces un mismo plato, pero en esta
ocasión, no he podido resistirme. ¡Estaba tan bueno, tan deliciosamente rico!
Guisos marineros hay una lista interminable. Cada zona geográfica
costera tiene su sello personal. Este que preparó Gloria, y que será difícil
que pueda llegar a olvidar, además de un buen caldo de pescado, contenía
mejillones, calamar, tomate, pimiento verde y patatas, y está reinterpretado, a
Gloria le encantan reinterpretar las recetas con un acierto casi pleno, de una
receta que copió en nuestra última estancia en Somo, Cantabria. Dejaré que pase
un tiempo y le pondré ojitos, así, como el que no quiere la cosa, para que lo
vuelva a cocinar y que la casa se vea envuelta de nuevo en ese cautivador aroma
de las cocinas costeras y que tanto me fascinan.
Aquí dejo la receta aproximada de cuanto me contó Gloria de
su guiso marinero.
Elaboración: Limpiar los mejillones y cocerlos al vapor. Una
vez cocidos, sacar los mejillones de sus cáscaras y reservar. Colar el agua de
cocer los mejillones y reservar. En una cazuela con aceite, freír la cebolla
cortada muy fina y el pimiento cortado también en pequeños trocitos, junto a
los ajos también picados. Cuando empiecen a coger color, incorporar el tomate
maduro e ir machacándolo con la ayuda de un tenedor. Mantener cocinando a fuego
medio durante unos veinte minutos e incorporar las anillas de calamar. Rehogar
e incorporar el caldo de los mejillones, así como un par de vasos de caldo de
pescado y dejar cocer durante otros veinte minutos. Verter las patatas peladas
y cortadas a trozos rasgados, el azafrán, la sal y el pimentón. Cocer durante
veinte minutos a fuego suave. A falta de cinco minutos para apagar, añadir los
mejillones. Dejar reposar unos minutos antes de servir.
viernes, 10 de noviembre de 2023
01206 El Salpicón de Marisco
Y UNA BUENA VINAGRETA
Aunque los puristas recomiendan consumir esta elaboración en
época estival, por su frescura, para mí no tiene fecha en el calendario. Me va
bien en cualquiera de las cuatro estaciones del año. El salpicón de marisco,
siempre me resulta delicioso.
Recetas al respecto hay hasta hacerte sangre. La que más
adelante compartiré, es una receta algo tuneada sobre la primera que cayó en mi
poder, en mis inicios en la cocina. De esto, hace ya algunas décadas. No
obstante, también es cierto, que no tiro ya de receta, y que, de un salpicón a
otro, se parece lo que una berenjena a un pepino. Todo depende de los
ingredientes que, en el momento de dar forma al capricho, tenga por el
frigorífico o en el congelador. En mi caso, comer salpicón, habitualmente es
fruto de un antojo. Lo que no cambia nunca es la vinagreta, parte fundamental,
junto al buen producto, para obtener un delicioso salpicón de marisco.
Como ya he comentado con anterioridad, el salpicón de
marisco se me antoja en cualquier época del año. Me parece un plato muy, muy
sabroso, sencillo de elaborar y lo más importante, su delicioso y potente sabor
a mar, que tanto me gusta.
Cuando cocino un salpicón de marisco, tiene que incluir como
mínimo, gambas cocidas, mejillones y pulpo cocido. A partir de aquí, el mar es
muy grande y el bolsillo muy pequeño.
Ingredientes para 4 personas: 200 gramos de pulpo cocido, 12
gambas o langostinos cocidos, 200 gramos en limpio de mejillones al vapor o 2
latas de mejillones al natural, 150 gramos de gulas y 8 palitos de cangrejo. Para la vinagreta: 75
gramos de pimiento verde, 75 gramos de pimiento rojo, 75 gramos de pimiento
amarillo, 1 cebolla morada, 2 o 3 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen
extra, 2 o 3 cucharadas de vinagre de Jerez, sal y pimienta.
Elaboración: Picar los pimientos y la cebolla. Reservar.
Pelar las gambas o langostinos cocidos y cortar en trozos pequeños. Reservar.
Cortar también en trozos pequeños los palitos de cangrejo y el pulpo cocido.
Cocer los mejillones al vapor. Una vez cocidos, desprender la carne de las
conchas. Reservar. Mezclar todos los ingredientes en un bol, junto con las gulas, y aliñar con
aceite, vinagre, sal y pimienta. Dejar en el frigorífico al menos durante doce
horas y servir.
En esta última ocasión que lo preparé, añadí también unas hojas de lechuga de roble y unos canónigos.
domingo, 5 de noviembre de 2023
01203 El Cocido Madrileño
EN SUS TRES VUELCOS
Que me encantan los platos de cuchara, ya ha quedado
demostrado en reiteradas ocasiones en este caleidoscopio vital. Y si se trata
de disfrutar a lo grande, que pongan delante de mí un buen cocido. Me da igual
su origen. Ya puede ser extremeño, madrileño, andaluz, montañés, lebaniego,
maragato, gallego, la olla gitana, típica de Murcia y Almería, o los populares
Pote asturiano o escudella catalana. Todos me parecen, cada uno con su propia
personalidad, un canto a la exquisitez y al disfrute gastronómico.
En esta ocasión, voy a dedicarle mi atención al cocido
madrileño. Se trata de un plato sencillo, basado en el buen producto, y con
muchas variantes. Tradicionalmente, se sirve en tres vuelcos: el primero, la
sopa de fideo; el segundo, las verduras con las patatas; y el tercero, las
carnes. Digo que es un plato sencillo, pero al que hay que dedicarle bastante
tiempo, si como a mí, gusta de la cocina al chup, chup, descartando la olla a
presión, y que la cocina se impregne de su característico olor. Me da vidilla.
Aunque el cocido, junto a los callos, otra de mis
debilidades, es uno de los platos más representativos y de tradición más arraigada
de la gastronomía madrileña, sin embargo, se desconoce su origen. Al parecer, comparte
nacimiento, tradición y evolución con otros de su familia como el montañés o el
maragato, pero la denominación de “cocido madrileño” tal y como ha llegado a
nuestro tiempo apareció por primera vez a finales del siglo XVII.
Se trata de un plato humilde en sus inicios, ya que era
propio de las clases menos acomodadas, y se cocinaba, debido a su contundencia
y aporte energético, para hacer frente a los rigores del invierno. Con el paso
del tiempo se fue extendiendo y colándose en el menú de las clases pudientes, e
incluso en la mesa de la Corte Española. Tal fue su aceptación, que llegó a
convivir a la par, tanto en tabernas populares como en restaurantes de postín. Uno
de los más lujosos de la época, el Lardhy, comenzó a servirlo allá por 1890, y
aún no ha dejado de hacerlo.
Cuando voy de visita y ocio a la capital de España, me
encanta pasear por el Madrid histórico y perderme entre la multitud, para
acabar comiendo unos buenos callos en algunos lugares de referencia para mí; la
apoteosis final para una buena y feliz mañana. En mi último viaje, cambié las
tripas por un “brutal” cocido, que me supo a manjar de los buenos. Contundente,
pero quedaba toda la tarde por delante para bajarlo y mucho por caminar.
Nunca he cocinado en casa un cocido madrileño. Todo se
andará. De momento, me he hecho con una receta, de las decenas que he visto,
que me ha llamado especialmente la atención y es la que, a no mucho tardar,
pondré en práctica. Se trata de una receta de Sesé San Martín, publicada en el
Diario El Mundo, en su edición digital. Me parece una propuesta muy completa,
atractiva y a la que hay que echarle tiempo y disfrute.
Ingredientes para 6 personas: 300 gramos de garbanzos,
750 gramos de carne de morcillo, 150 gramos de tocino, 2
huesos de caña, 1 hueso de rodilla, 1 ó 2 huesos de jamón, 250
gramos de gallina, 1 nabo entero y pelado, 2 puerros enteros y pelados,
3 zanahorias enteras y peladas, 1 rama de apio entera, 1
cebolla entera y pelada, 300 g fideos finos. En otra cocción y por
separado: ½ kg de repollo, 4 patatas, Pimentón (opcional), 200
gramos de chorizo y 200 gramos de morcilla. Para la bola: 50 gramos
de miga de pan, 2 huevos, 1 cucharada de tocino del cocido picado,
1 diente de ajo y 1 cucharada de perejil picado.
Preparamos la bola con huevo batido, miga de pan, ajo,
perejil y tocino picado. Cuajar en una sartén y cocer en un poco de caldo.
Con el caldo donde hemos cocido las carnes con los garbanzos
hacemos la sopa añadiendo los fideos. Final del formularioServir la sopa y
las carnes con las verduras por separado.
Antes de empezar a cocinar, preparar todos los ingredientes
del cocido.
Vamos a ir por cazuelas: en la de las carnes, añadimos el
morcillo a una cazuela con abundante agua, la punta de jamón, los huesos de
caña y de rodilla, y la gallina. Arrancar el hervor y dejar cociendo entre 3 y
4 horas a fuego medio, hasta que las carnes estén bien tiernas.
A esa misma olla añadimos unas verduras: una rama de apio, el
nabo, pelado y bien limpio, zanahoria, pelada y entera, puerro, cebolla, entera
y pelada también y el tocino, en trozo, sin picar.
Los garbanzos es necesario que estén en remojo desde la
noche anterior. Se introducen en una malla, y se añaden al caldo anterior. Cocer
todo junto entre 3 y 4 horas. Mucho mejor sin prisa y a fuego medio bajo. En
una segunda olla, vamos a cocer el repollo que podemos partir en cuartos. Agregar
las patatas, peladas y bien lavadas, pero sin trocear. El chorizo, entero y la
morcilla, tradicionalmente es de cebolla, y cocer todo junto por otro lado.
Entre una y dos horas, o hasta que el repollo esté muy tierno.
Vamos a terminar con el repollo. Doramos en una sartén
amplia un diente de ajo picado en un poco de aceite. Añadir el repollo. Cuanto
más escurrido esté, mejor. Condimentar. Una cucharada de pimentón dulce la dará
la gracia que necesita este sofrito. Saltear unos minutos y añadir también la
patata en trozos.
Poner el caldo a punto de sal en una cazuela aparte para
hacer la sopa y añadir los fideos. Dejar cocer hasta que se hagan los fideos.
Se suelen utilizar fideos finos, así que un par de minutos al fuego será
suficiente para poder disfrutar la sopa con los fideos al dente.
A disfrutar del cocido en sus tres vuelcos. Primero la sopa
de fideos. Segundo, las verduras con las patatas y el tercero, las carnes y la
bola.
Acompañar con pan y vino, familia y amigos.
jueves, 2 de noviembre de 2023
01202 La Quiche de Calabacín
HASTA EL AÑO QUE VIENE
martes, 17 de octubre de 2023
01196 Los Garbanzos con Cardos
CARDOS CON GARBANZOS
01195 El Puré de Calabaza con Curry
UN PUNTAZO
sábado, 14 de octubre de 2023
01192 Los Huevos Rellenos con un Plus
DE GUINDILLAS
viernes, 18 de agosto de 2023
01176 Las Papas Aliñás
DE CÁDIZ
Las papas aliñás, como tapa o primer plato, son un redondo
acierto. De rápida y sencilla elaboración, este plato de la cocina andaluza,
concretamente de la provincia de Cádiz, engancha desde el primer día que lo
pruebas. Tanto es así, que desde la primera vez que las comimos en Huelva, hará
de esto unos ocho años, se han convertido en un clásico de nuestras comidas en
cualquier época del año, pero sobre todo en verano. Son muy apetecibles y de
muy grato sabor. Con ingredientes básicos y económicos, se consigue un plato de
los de chuparse los dedos.
Dicen que las papas aliñás son tan sencillas de hacer, que
apenas requieren de receta. No obstante, para que salga un buen plato, hay que
observar algunas consideraciones: la patata que sea nueva, que el aceite de
oliva virgen extra sea bueno y que el vinagre sea de nuestro gusto. Otra de las
observaciones a tener en cuenta, es que es conveniente añadir la vinagreta con
la patata calienta. Así, conseguimos que la patata absorba mejor el aliño. ¡Ah!
Y no meter las patatas en el frigorífico. Se aconseja enfriarlas a temperatura
ambiente para que no pierdan todo su gusto y sobre todo, su textura.
La versión más básica de unas papas aliñás lleva patata,
cebolla, perejil y vinagreta. A partir de aquí, se le puede añadir atún, melva,
huevo, aceitunas, gambas e incluso pimiento verde crudo, entre otros ingredientes.
A continuación, traslado la receta básica. A partir de aquí,
el gusto personal de cada uno.
Ingredientes para 6 personas: 1 kilo de patatas nuevas, 1
cebolla tierna, 60 ml de vinagre de Jerez o vinagre que se tenga por costumbre
utilizar, 125 ml de aceite de oliva virgen extra y 18 hojas de perejil y sal. (Las
cantidades para el aliño son orientativas. Dependerá del gusto personal de cada
uno)
Elaboración: Lavar las patatas y cocerlas con piel en agua
hirviendo hasta comprobar que están tiernas. Sacar las patatas del agua y
dejarlas atemperar ligeramente. Pelar las patatas en caliente. Cortar las
patatas en trozos grandes y colocarlas en un bol. Aliñar con sal, vinagre de
Jerez y aceite de oliva. Reservar hasta que se vayan a servir, pero nunca
introducir en el frigorífico. Cortar la cebolla en juliana o brunoise, picar
las hojas de perejil, y justo antes de sacar el plato a la mesa, mezclar la
cebolla y el perejil con las patatas.
lunes, 7 de agosto de 2023
01169 Los Guisantes con Jamón y Huevos Fritos
TRAS UN FELIZ ENCUENTRO
lunes, 31 de julio de 2023
01163 Los Calabacines a la Parmesana
TIRANDO DE RECETARIO
lunes, 24 de julio de 2023
01160 Las Patatas de Verano
SENCILLAS Y MUY GRATIFICANTES
sábado, 22 de julio de 2023
01159 La Sopa Fría de Pepino y Aguacate
REFRESCANTE COMBINACIÓN