UN BUEN ESCABECHADO CON SABOR A TRADICIÓN
viernes, 19 de julio de 2024
01420 El Guiso Perdiz
viernes, 7 de junio de 2024
01366 Las Carrilleras
LOS DELICIOSOS MOFLETES DEL CERDO (Y DE LA TERNERA)
Se suma a este caleidoscopio vital otro de los platos, que
en mi imaginario sabe a fiesta, reencuentro Y celebración. Su protagonista: la
carrillera de cerdo. Se trata de un corte de carne en el cerdo, y también en la
ternera, procedente de los músculos maseteros, y que se corresponde a las
partes grasas que se encuentran a ambos lados de la cara del animal.
Mi madre acostumbraba a cocinarlas en un estofado a la
jardinera o al vino tinto. A mí, me gustaban de cualquier manera y las
disfrutaba por igual. Cuando las elaboraba, la cocina olía a paraíso terrenal,
ya que invertía buena parte de la mañana a ello. Aunque siempre decía que, como
buen guiso, estaban más ricas de un día para otro.
Ya he comentado en alguna ocasión, que soy muy fan de la
cocina a fuego lento. Y este es un claro ejemplo. La cocción de las carrilleras
lleva su tiempo hasta que la carne se ablanda y absorbe el sabor del resto de
ingredientes. Si están bien cocinadas, me resultan un bocado más que delicioso,
tanto por su sabor como por su particular e inconfundible textura.
Hubo un tiempo, de esto hace mucho ya, que algunos
restaurantes de Huesca las pusieron de moda. Y como tal, se pasó. Ahora, no es
muy frecuente que aparezcan en las cartas, salvo en alguna que otra excepción.
Así, que las hacemos en casa que nos salen de chuparte los dedos.
Esta es la receta de carrilleras a la jardinera, heredada de mi madre.
Ingredientes para 4 personas: 4 si son granes, 8 si las
carrilleras de cerdo son pequeñas, 1 cebolla grande, 2 zanahorias, 2 dientes de
ajo, 1 puerro, 2 hojas de laurel, sal, pimienta, harina, aceite de oliva virgen
extra, ½ litro de vino tinto, caldo de carne y 2 patatas para acompañar el guiso.
Elaboración: Limpiar las carrilleras. Quitar las telillas,
así como las partes más visibles de grasa. Salpimentar y enharinar. Calentar un
poco de aceite de oliva en una cazuela grande e incorporar las carrilleras. Dorar
las carrilleras por ambos lados a fuego medio/alto y reservar. En la misma
cazuela que hemos dorado las carrilleras, cocinar un sofrito de cebolla, ajo y
puerro, bien picado todo, y las zanahorias cortadas a rodajas. Una vez hecho el
sofrito, incorporar las carrilleras y añadir las hojas de laurel y el vino
tino. Llevar a ebullición y reducir el fuego. Dejar cocer a fuego lento durante
un par de horas. Si nos quedamos sin líquido, verter caldo de carne. La carne
tiene que quedar muy, muy tierna. Una vez que la carne esté en su punto óptimo,
sacar del guiso y reservar. Ayudados del brazo de cocina, triturar bien la
salsa del guiso e incorporar de nuevo las carrilleras. Dejar cocinar unos cinco
minutos más. A la hora de servir, acompañar el guiso de carrilleras con unas
patatas fritas cortadas a cuadraditos.
miércoles, 20 de diciembre de 2023
01234 El Guiso de Patatas con Mejillones
OTRA MIRADA AL MAR
Los guisos de patatas siempre son bien recibidos. Resultan
sabrosos, aromáticos, reconfortantes y asequibles al bolsillo. El recetario de
nuestra gastronomía está repleto de ellos. Recetas de las que a mí me encantan;
elaboradas a fuego lento, sin prisas y con cocciones prolongadas para mantener
los jugos de los ingredientes.
En esta ocasión, acompaño a la humilde patata con unos
mejillones y con el comodín de los sofritos, que como diría mi madre, “tanto
valen para un roto como para un descosido”. Una receta plena de sabor, económica,
muy resultona y con esa mirada al mar que tanto me fascina.
Ingredientes para 4 personas: 1 kilo de mejillones, 6
patatas medianas, 1 brick pequeño de tomate frito, 1 cebolla, 1 pimiento verde,
½ vaso de vino blanco, 300 cl de agua, 1 pastilla de caldo de pescado, 2 dientes
de ajo, aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta.
Elaboración: Cubrir el fondo de un cazo con vino blanco e incorporar
los mejillones. Cocer hasta que se abran los moluscos. Reservar. Pochar en un
cazo, con un poco de aceite de oliva, el ajo, la cebolla y el pimiento verde,
todo cortado con anterioridad, y sazonar. Pelar las patatas, cortarlas en
cachelos y añadir al sofrito. Incorporar el tomate frito también al sofrito. Colar
el caldo de cocer los mejillones y añadir al guiso, junto con la pastilla de
pescado y agua hasta que cubra las patatas. Cocer a fuego medio por espacio de
unos 30 minutos. Añadir los mejillones al conjunto del guiso, cuando las
patatas estén a punto de cocción. Comprobar el punto de sal deseado, cocinar unos
5 minutos más y servir caliente.
lunes, 13 de noviembre de 2023
01207 Los Guisos Marineros
ALGO SUCULENTO Y PLACENTERO
He llegado a casa y el olor con el que he sido recibido, me
ha transportado a Cantabria, Galicia, País Vasco, Huelva y sur de Portugal; mis
lugares de referencia marineros. No sabía con exactitud qué es lo que
desprendía tan grato aroma, pero estaba convencido de que se trataba de algo
suculento y placentero.
Habitualmente, cuando entro en casa, lo primero que hago es
lanzar desde la puerta un “¡ya estoy aquí!”. Voy a mi habitación, me quito los
zapatos y me pongo la ropa de estar por casa. Hecha esta “tradicional”
operación, busco a quien repartir besos. En esta ocasión, he roto el ritual.
Mis pasos me han llevado directamente a la cocina, atraído y lleno de
curiosidad por saber qué se estaba cocinando. Ha sido abrir la puerta y
congraciarme con la vida, con la que últimamente tengo algún que otro
desencuentro.
Me he acercado hasta una olla que había sobre la encimera,
le he quitado la tapa que la cubría y he asomado mi cara para ver su contenido.
Era tan potente y agradable el aroma que desprendía, que he dejado unos
segundos mi nariz sobre el guiso, como quien toma vahos de eucalipto para
descongestionar las fosas nasales.
En un visto y no he visto, me he cambiado de vestuario y
sentado a la mesa. El inconfundible aroma pesquero seguía presente en la estancia.
Un olor de mimado guiso, que llega y perdura como quien guarda una visita. Un
guiso marinero inspirado en la primitiva, humilde y sabia cocina que se
cocinaba a bordo de los viejos barcos pesqueros e incluso a pie de barca, en la
playa. Platos sencillos, nacidos de la necesidad y elaborados con lo que había o
con lo que no se vendía.
La primera cucharada del guiso marinero me ha sabido a manjar;
el segundo, a delicia; el tercero, a delicadeza; el cuarto…. Cada cucharada que
me llevaba a la boca era un acontecimiento. Así, hasta que lo he dejado limpio.
Hace tiempo que no acostumbro a servirme dos veces un mismo plato, pero en esta
ocasión, no he podido resistirme. ¡Estaba tan bueno, tan deliciosamente rico!
Guisos marineros hay una lista interminable. Cada zona geográfica
costera tiene su sello personal. Este que preparó Gloria, y que será difícil
que pueda llegar a olvidar, además de un buen caldo de pescado, contenía
mejillones, calamar, tomate, pimiento verde y patatas, y está reinterpretado, a
Gloria le encantan reinterpretar las recetas con un acierto casi pleno, de una
receta que copió en nuestra última estancia en Somo, Cantabria. Dejaré que pase
un tiempo y le pondré ojitos, así, como el que no quiere la cosa, para que lo
vuelva a cocinar y que la casa se vea envuelta de nuevo en ese cautivador aroma
de las cocinas costeras y que tanto me fascinan.
Aquí dejo la receta aproximada de cuanto me contó Gloria de
su guiso marinero.
Elaboración: Limpiar los mejillones y cocerlos al vapor. Una
vez cocidos, sacar los mejillones de sus cáscaras y reservar. Colar el agua de
cocer los mejillones y reservar. En una cazuela con aceite, freír la cebolla
cortada muy fina y el pimiento cortado también en pequeños trocitos, junto a
los ajos también picados. Cuando empiecen a coger color, incorporar el tomate
maduro e ir machacándolo con la ayuda de un tenedor. Mantener cocinando a fuego
medio durante unos veinte minutos e incorporar las anillas de calamar. Rehogar
e incorporar el caldo de los mejillones, así como un par de vasos de caldo de
pescado y dejar cocer durante otros veinte minutos. Verter las patatas peladas
y cortadas a trozos rasgados, el azafrán, la sal y el pimentón. Cocer durante
veinte minutos a fuego suave. A falta de cinco minutos para apagar, añadir los
mejillones. Dejar reposar unos minutos antes de servir.
jueves, 13 de abril de 2023
01105 Siempre el Cordero
EN UN SUSPIRO
No es la primera ni será la última vez que traiga hasta aquí
la carne de cordero, uno de los productos más venerados y tradicionales de
nuestra gastronomía.
El cordero es la carne de celebración por excelencia. Da lo
mismo que sea para preparar una pequeña fiesta que una gran ceremonia, la carne
de cordero, cualquiera que sea su cocinado, siempre se convierte en la
protagonista de la mesa. Y si esto es así, tampoco es menos cierto, que el
cordero ha estado tradicionalmente unido a la cocina del día a día, a través de
platos sencillos que realzan el sabor y la ternura de esta carne.
Es el caso del guiso que traigo en esta ocasión; cordero con
pimientos del piquillo. No hay que dedicarle a su elaboración más de quince
minutos y conseguir un plato redondo y pleno de sabor. Vamos, de los de toma
pan y moja, que se dice por estos lares.
Ingredientes: 1 kilo de pierna de cordero en chuletas, un
bote de pimientos del piquillo de unos 300 gramos, tres dientes de ajos, vino
blanco, aceite de oliva virgen extra, sal y unas gotas de vinagre.
Elaboración: Comenzaremos a elaborar este rico guiso con un
sofrito de ajos laminados. Sólo su olor nos anuncia que algo bueno va a suceder.
(Algún día traeré hasta este caleidoscopio vital el bienestar y placidez que me
evoca el olor a ajo frito. Tomo nota) Que me pierdo. Vuelvo a empezar. En la
cazuela que vayamos a emplear para hacer el guiso, cubrimos la base con aceite
de oliva virgen extra y sofreímos unos ajos laminados. Antes de que comience a
dorarse el ajo, incorporamos los pimientos del piquillo cortados a tiras.
Sofreímos dándole vueltas con una cuchara de madera durante unos tres minutos y
añadimos las piezas de cordero una vez sazonadas. Cocinamos removiendo el guiso
por espacio de otros tres minutos o hasta que veamos que la carne ha perdido su
color original. A continuación, incorporamos un cuarto de vaso de vino blanco,
el líquido que ha quedado en el bote de los pimientos del piquillo y una cucharada
de vinagre. Removemos bien, tapamos la cazuela y dejamos que se cocine la carne
a fuego medio/alto durante unos diez minutos. Apagamos el fuego y dejamos reposar
antes de servir.
Lo dicho, un guiso de cordero de toma pan y moja, para diario
o de fiesta.
martes, 6 de septiembre de 2022
01048 El Guiso de Cordero
DE ABUELAS Y MADRES
