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lunes, 29 de abril de 2024

01326 La Escalivada

 ASAR A LA BRASA


Traigo hasta este caleidoscopio vital un plato de gratísimo recuerdo para mí y que está estrechamente ligado a mi queridísima y siempre recordada cuñada Montse, que en paz descanse. Fue ella quien me dio a probar por primera vez, hace de esto más de cuarenta años, esta delicia típica de la gastronomía catalana. Tanto me entusiasmó, y así se lo hice saber en su día, que en nuestros encuentros familiares, desde entonces, acostumbró a obsequiarme con este manjar.

La palabra "escalivada" proviene del verbo catalán "escalivar", que significa asar o asar a la brasa. En su origen, la escalivada se elaboraba con pimientos rojos, berenjenas y cebollas, todo asado a la brasa. Luego se pelaban y se cortaban en tiras o en trozos y se aliñaban con aceite de oliva, sal y ajo. Desde entonces, y con el paso del tiempo, se han ido incorporando nuevas versiones, según la zona geográfica donde se acostumbra a elaborar este plato.

A Montse, por ejemplo, le gustaba acompañar al pimiento, cebolla y berenjena con unas aceitunas negras y unas anchoas de La Escala para redondear el plato.

Las fotografías que ilustran esta entrada no se corresponden con una escalivada elaborada en casa, sino a la última que probé en un restaurante. Vi en la carta "escalivada" y no lo dudé dos veces. En esta ocasión, la comí, no como a mí me chifla y como Montse me la ofrecía, sobre una rebanada de pan de pagés tostada y untada con tomate, sino tal cual. Igualmente disfruté del plato, acompañado del entrañable recuerdo de una persona que se ganó mi corazón y que tanto bien me hizo en los años que estuvo entre nosotros. 



lunes, 20 de noviembre de 2023

01212 El Hojaldre Relleno de Pollo, Queso de Rulo y Cebolla

¡UNA PASADA!


Comer en casa de mi hermana Gemma es siempre una escuela de aprendizaje; enseñanza tanto de actitudes ante la vida y sus vicisitudes, como gastronómicamente hablando. Rara es la ocasión que no incorporo a mi recuerdo una receta nueva, o que de nuestras charlas, no saque una positiva lección. La experiencia y los años siempre son un grado.

La receta que traigo en esta ocasión para formar parte de este caleidoscopio vital, la saboreé en mi última visita a su casa. Se trata de un hojaldre al horno, relleno de pollo, queso de rulo de cabra y cebolla caramelizada. Los ingredientes, de por sí, ya denotaba que se trata de una delicia. Y así fue. ¡Una auténtica pasada!

El caso es, que cuando llegué a su casa, a buena hora por la mañana, me la encontré ya metida entre fogones. Del horno se desprendía un inconfundible, reconfortante y agradable olor a tarta de queso de La Viña, que sabe lo mucho que me gusta. Me dijo que le echara un vistazo, mientras ella preparaba un cocinado que ponía en práctica por primera vez; el ya mencionado hojaldre relleno. Así, mi ojo izquierdo atendía el mandato de mi hermana y el derecho, por encargo mío, se fijaba en el proceso del hojaldre relleno. Y en tanto esto sucedía, Gemma y yo, hablamos de nuestras cosas, que no fueron pocas.

Parecía que tarta de queso y hojaldre se habían puesto de acuerdo, ya que cuando la tarta adquirió su atractivo color dorado, mi hermana había acabado de rellenar y sellar el hojaldre, listo para hornearlo. Cuando el hojaldre salió a la mesa, había mucha expectación por conocer el resultado, aunque a tenor de los ingredientes empleados, la apuesta por el buen gusto estaba asegurada. Como he dicho con anterioridad, ¡Una auténtica pausada!.

Ingredientes: 2 láminas de masa de hojaldre, 300 gramos de pechuga de pollo, 16 lonchas de queso de rulo de cabra, 2 cebollas, 1 cucharada de azúcar, aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta.

Elaboración: Colocar la masa de hojaldre sobre un papel de hornear en la bandeja del horno, una vez estirada un poco. Poner encima las lonchas de queso de cabra. Cortar la cebolla y pocharla a fuego lento en una sartén con un poco de aceite de oliva virgen extra. Cuando la cebolla comience a dorarse, echar la cucharada de azúcar y remover, siempre a fuego bajo. Una vez pochada la cebolla, ponerla encima del queso de cabra. Cortar la pechuga en trocitos, salpimentar y dorarlos en una sartén. Una vez dorados, colocarlos encima de la cebolla. Poner otra loncha de queso de cabra sobre el pollo. Cerrar con otra lámina de hojaldre y sellar todo el contorno. Pintar la superficie del hojaldre con huevo batido. Introducir en el horno precalentado a 180 grados centígrados, por espacio de unos 45 minutos, evitando que se dore demasiado la superficie. Sacar del horno y servir.


















lunes, 24 de julio de 2023

01160 Las Patatas de Verano

 SENCILLAS Y MUY GRATIFICANTES


Acabo de observar que la patata, en alguna de sus manifestaciones, lleva registradas en este caleidoscopio vital quince entradas. Está claro que me gusta, que se incorpora a la cocina a la perfección, sea cual sea la época del año, y que dan mucho juego en la cocina.

La receta que traigo en esta ocasión es supersencilla y muy gratificante. En casa, mis hijas, un buen día, decidieron llamar a este plato como "las patatas de verano". Y así se le quedó.

A pesar de la aparente contundencia del plato,  tomado con discreción, muy frío y bien aliñado, resulta muy agradable al paladar y nada pesado. La opción "b", es tomar una buena cantidad, a modo de plato único. Yo soy más de la segunda alternativa.

En casa acostumbramos a elaborarlo para aprovechar los restos de alguna ventresca de atún o de bonito al horno, que hemos cocinado con anterioridad. La combinación de patata, atún o bonito y cebolla dulce, me parece un espectáculo para el paladar. No tiene mas que lo mencionado y un generoso aliño de aceite de oliva, vinagre, sal y pimienta. Esta última, incluso en ocasiones cae en el olvido.

Ingredientes para 4 personas: 6 patatas grandes, 1 buen trozo de ventresca de atún o de bonito, 1 cebolla dulce grande, sal, aceite de oliva virgen extra, vinagre de Jerez y pimienta negra.

Elaboración: Cocer las patatas enteras y con piel en abundante agua hirviendo con sal. Dejarlas enfriar ligeramente, quitarles la piel y partir en trozos no muy pequeños. Reservar. Cortar una cebolla dulce en finas tiras longitudinales. Reservar. Trocear la ventresca. Preparar en un bol un aliño al gusto, a base de aceite de oliva virgen extra, vinagre de Jerez, sal y pimienta negra. Mezclar en una fuente la patata, con cuidado de que no se deshaga demasiado, la cebolla cortada y la ventresca troceada. Incorporar a la mezcla el aliño. Remover bien e introducir en el frigorífico hasta la hora de servir. 





domingo, 18 de junio de 2023

01141 El Chorizo Encebollado

 CON VINO BLANCO


Nunca pensé en tan sencilla combinación, -chorizo, cebolla y vino blanco-, hasta que hace no muchos años tuve la oportunidad de degustarla en tierras almerienses. No recuerdo el nombre del restaurante donde comí por primera vez el chorizo encebollado con vino blanco, pero me pareció muy resultón.

Fue mi hermano Pepe quien lo pidió, a modo de degustación, en una comida familiar. Y si lo pidió él, era porque ya lo conocía y contaba con su aprobación. En casa, mi hermano siempre ha tenido fama de tener buena boca y en este caso, una vez más, volvía a acertar.

Se trata de una propuesta muy interesante, de sencilla elaboración y muy gustosa. Ideal para un aperitivo, una merienda en compañía o para cuando a uno le plazca. Fundamental, y aquí es donde este plato me pierde, tener un buen pan a mano, pues es de las elaboraciones de untar. Frente a lo que pudiera parecer, no resulta excesivamente graso, tal y como indicaré más adelante. Se puede cocinar en versión dulce o  picante, según el chorizo elegido. Traslado a continuación la primera. A pesar de que me chifla el picante, para esta ocasión me seduce más la primera opción. 

Ingredientes para 4 personas: 6 chorizos tiernos dulces en ristra, un par de cebollas amarillas, un vaso de vino blanco, aceite de oliva virgen y sal.

Elaboración: En una sartén con un poco de aceite y a fuego medio, marcamos los chorizos a los que previamente les habremos hecho unos cortes transversales con un cuchillo. Reservar. Eliminar de la sartén el aceite y la grasa que hayan podido soltar los embutidos. Cortar las cebollas en láminas finas, sazonar y pochar en una sartén a fuego medio. Una vez pochadas las cebollas, añadir el vaso de vino blanco y los chorizos. Tapar la sartén y cocinar durante unos veinte minutos a fuego medio. Servir a continuación. 












jueves, 8 de septiembre de 2022

01051 Una Sencilla Apetencia

 SIN COMPLICACIONES


Hay días movidos, tranquilos, con sobresaltos, de espera, activos, pasotas... y tontorrones. Aunque pensándolo mejor, no es que los días sean así, sino que más bien, cada cual los afrontamos con alguna de estas actitudes. Dicho lo cual, confieso que hoy, desde que he puesto los pies en el suelo, el día o yo, estamos algo tontorrones.

No sabría explicar muy bien cómo traducir este estado anímico. Ni estoy bien, ni mal, sino todo lo contrario. No me siento abatido, pero tampoco activo. Haría tal o cual cosa, pero solo pensarlo queda descartada. No es que esté vago, pero tampoco diligente. En fin, lo dicho, que tengo un día tontorrón.

Tanto es así, que ni siquiera la cocina ha sabido sacarme de este estado. Y ya es raro. Siempre tiene algo que proponerme, viejo o nuevo, o con lo que disuadirme y entretenerme. Pero esta vez, ha pinchado en hueso. Igual es que se lo he puesto muy difícil o directamente, no he querido enterarme. Hasta sumar, una nueva entrada, siempre me cuesta, a este caleidoscopio vital me ha resultado complicado. Como hago siempre, he empezado a ver imágenes y más imágenes, de donde salen todas las cosas que me gustan y que luego traslado aquí, y nada de lo observado me seducía en ese instante, espero que pasajero, de tontuna. Y no será por falta de fotografías, vivencias y sugerencias. Pero nada, que no ha habido manera. Cuando ya lo daba todo por perdido y a punto de cerrar el archivo general de imágenes y dedicar mi tiempo a yo que sé qué, me he topado con unas fotografías todavía sin clasificar. Están tomadas un día de agosto del año pasado. Ni recordaba su existencia. De repente, su sola visión me ha sacado una sonrisa y algo en mí se ha removido para sacarme de mi tontorrón estado. Unos sencillos huevos duros y unas láminas de cebolla han bastado para que me pusiera las pilas. ¡Qué cosas! Después de visionar magníficos escenarios de montes y mares, pueblos y ciudades maravillosas, suculentos platos propios y ajenos, bosques, ríos, catedrales y tierras hermosas y sugerentes, han sido unos simples huevos duros con cebolla los culpables de que mi día cambie.

Huelga decir que lo que he hecho a continuación, ha sido ir a la cocina y poner a cocer unos huevos, además de cerciorarme de que había en casa cebolla dulce. El resto, se puede imaginar. ¡Y cómo han caído de bien! Una sencilla apetencia y sin complicaciones, lo ha cambiado todo. No en vano, soy de los que opina que la sencillez da mucho juego, y no sólo en la cocina. Había llegado a la conclusión, como diría mi primo Julián, de que estoy ya marcando la llegada del vecino otoño. Puede ser. Y si es así, ya he encontrado un buen antídoto. 





viernes, 20 de mayo de 2022

00986 Un Poco de Aquí

 ... Y UN POCO DE ALLÁ


El calor nos ha cogido por sorpresa en la floreciente primavera y seguro que seremos muchos los que hemos adelantado también a la mesa nuestros gustos alimenticios.

En estos extraños días de canícula apetece poco, por no decir nada, meterte en la cocina y encender fuegos y vitrocerámicas. Y qué mejor solución que acudir a las socorridas ensaladas de lo que sea. Siempre son un acierto.

Me gustan todo tipo de ensaladas y prueba de ello es, la cantidad de ellas que ilustran este caleidoscopio vital. Hay ensaladas más o menos estructuradas ya a los gustos de los comensales de casa y que se repiten con frecuencia. Pero particularmente, con las que más disfruto son con aquellas cuyos ingredientes se van incorporando sin desentonar. Vamos, las ensaladas hechas con un poco de aquí y un poco de allá. O lo que es lo mismo, abrir el frigorífico y a ver qué nos encontramos.

En realidad, la ensalada que traigo en esta ocasión, y no me negaréis que tiene un aspecto fenomenal, tiene un principio inesperado: unos huevos rellenos almacenados en el frigorífico. A partir de aquí, era cuestión de ir complementándolos con lo que en ese momento de la elaboración de la ensalada tenía a mano. Había unos tomates cherry de pera y otros cuyo nombre todavía no he sido capaz de memorizarlo, pepino y cebolla dulce. Y mira por dónde que los solitarios huevos rellenos han resultado estar bien acompañados y con el recuerdo de los sabores de esa huerta que se aproxima.









domingo, 17 de noviembre de 2019

00878 La Tortilla Francesa de Cebolla

BIEN POCHADITA


Sin querer, se ha convertido en todo un clásico de las cenas y de alguna que otra comida en familia. Todo empezó una noche cuando una de mis hijas llegó a casa hambrienta y agotada de estudios y gimnasio. Apenas traspasó el umbral de la puerta de entrada a casa, pronunció su  tradicional "Hola, buenas noches, qué tal".  Casi al unísono le acompañé en su acostumbrado guión: "Estoy cansadísima". Y a renglón seguido, su pregunta de costumbre, "¿qué puedo cenar?", con respuesta también de costumbre, "¿qué te apetece?"

Pensé que por su boca saldría el tradicional bocata de...., pero no. Error. Contra todo pronóstico me pidió que si le podía hacer "una tortilla francesa de cebolla, con mucha cebolla, y bien pochadita".

Creía conocer sus gustos gastronómicos y ciertamente su petición me descolocó. Sabía que le gustaba la cebolla pero no hasta este punto. Su sorprendente petición, intuyo, imagino, vino provocada por la visión de un par de preciosos y deliciosos "cebollones", tipo Fuentes, que había traído hacía unos días del huerto y que dejé en la mesa de la cocina. Imagino e intuyo, conociéndola, que se haría su composición de lugar y que desde que los viera, les habría escrito su destino.

Nunca había hecho una tortilla francesa de estas características, así que abordé su elaboración con la ilusión y el entusiasmo de la primera vez. La gracia de esta tortilla estriba en pochar una buena cebolla en un buen aceite de oliva virgen. Una vez pochada, es conveniente depositar la cebolla en un colador para que desprenda todo el aceite que haya cogido durante el cocinado. Solo restará batir un par de huevos, sazonar la cebolla e incorporar los ingredientes a la sartén para elaborar la susodicha tortilla.

Esa noche no me dio tiempo de preguntarle a mi hija cómo estaba la tortilla. Bastó un plis plas para dejar el plato limpio. No hice pregunta alguna, su mirada, una mirada que bien conozco, lo decía todo.

Hoy he estado en el huerto y he traído a casa un par de cebollones. Intuyo qué cenaremos esta noche.










viernes, 16 de noviembre de 2018

00862 Un Buen Plato de Cebolla

SENCILLEZ EXTREMA


Mirando este plato de "monda y lironda" cebolla, me he acordado de una reciente conversación con una amiga y seguidora habitual de este caleidoscopio vital, según me comentó. Hacía tiempo que no nos veíamos y cogimos un buen "capazo", de esos que hacen historia. Tras ponernos al corriente de nuestras respectivas vidas, mi amiga sacó a colación este blog. Desconocía que fuera seguidora. Me adelantó que no acostumbra a dejar constancia de su paso por las páginas con los habituales "me gusta", que simplemente las lee y  toma nota de alguna que otra receta, sobre todo las que llevan el cuño de mi madre. Añadió también que se identificaba con la mayoría de las cosas aquí escritas y que por lo visto, compartimos muchos gustos.

No obstante, según me trasladó, había algo que le llamaba poderosamente la atención, y transcribo literalmente, "los bandazos que daba". En resumen, le sorprendía que tan pronto un día comparto una receta más o menos elaborada, como al día siguiente aparece por aquí un simple tomate con ajo o el lomo con queso y otro día una extraña mezcla de sabores. Le expliqué el objetivo de este blog, que ni mucho menos pretende ser un tratado gastronómico ni aportar nada al mundo, y el por qué de su razón de ser, que después de tres años, en nada se parece a cómo lo imaginé. Hicimos unas risas y "levantamos" el campamento callejero con el propósito de volver a vernos a no mucho tardar.

Risas que ahora vuelven a mi rostro al imaginar qué cara pondrá mi amiga cuando vea aquí un sencillo plato de cebolla con aceite y sal. Sí, es una de esas diez mil cosas que me gustan; un sencillo plato de cebolla con aceite y sal.

Un beso, amiga.




viernes, 12 de octubre de 2018

00832 El Tomate con Cebolla

DELICIOSA COMBINACIÓN



Continuo recogiendo el huerto; ese pedacito de amable tierra que tan gratos momentos me ha deparado y tan deliciosos alimentos regalado.

Los pepinos fueron los primeros en despedirse y tras ellos, las judías tiernas y las lechugas. Todavía mantienen el tipo los calabacines, pimientos, piparras, cebollas y berenjenas. Las tomateras apenas desprenden olor y sus pocos frutos parecen suspendidos en el aire. Confieso que me da pena. Han sido cinco meses de diario contacto y dedicación casi plena. Cinco meses de ver crecer plantas, salir flores y alegrarme con cada uno de sus frutos. Pero la naturaleza es así de sabia y contundente.Ordena recoger y es lo que toca.

Es el momento de guardar también sabores hasta que llegue el próximo verano. Sabores en estado puro sin trampa ni cartón. Tomate abierto, dulce cebolla, aceite y sal. Para qué más. Es la perfecta combinación para un nuevo tiempo de espera.




sábado, 8 de septiembre de 2018

00793 Ensalada Tricolor

DELICIOSO MUNDO EL DE LAS ENSALADAS


Sigo disfrutando de los frutos que me regala la amable huerta y de la variedad de combinaciones a la hora de presentarlos a la mesa. Esta que hoy traigo hasta aquí la denomino "ensalada tricolor"; es lo primero que me ha venido a la cabeza al ver las fotografías. Podría haberla denominado "ensalada de tomate, cebolla y atún", que es de lo que consta; "ensalada mar y huerta", es obvio; o "ensalada deliciosa", que es como está cuando la pruebas. Pero bueno, me he inclinado finalmente por el primer impacto visual.

Se trata de una ensalada refrescante y sabrosa al paladar, además de resultar una combinación perfecta y bien avenida. Su elaboración no necesita mucha explicación; buen producto y un poco de dedicación a la ventresca de atún. Para cocinar esta última, solo es necesario colocar  la ventresca abierta en una bandeja de horno con aceite, sal y unas gotas de vinagre. Introducir en el horno pre calentado a 180 grados centígrados y hornear por espacio de veinte a treinta minutos. Dependerá del tamaño de la ventresca. No obstante, hay que tener cuidado y no pasarnos de cocción para evitar que la ventresca se quede "acartonada" y conseguir así que las lajas del pescado las podamos sacar con facilidad, además de conseguir su máximo sabor. Una vez cocinada la ventresca, la dejamos enfriar y la partimos en lajas. Si está bien cocinado salen solas. Solo queda trocear un buen tomate de temporada, una buena cebolla dulce y mezclar con el atún. Aliñar con un buen aceite virgen de oliva y sal, y a disfrutar. A mí, particularmente, este tipo de ensaladas me gusta sazonarlas con sal Maldon, algo que no está muy bien visto por algunos entendidos gastrónomos, pero qué le vamos a hacer. Todo queda en casa.

La ventresca de atún podemos cocinarla el día anterior y conservarla en el frigorífico, aguanta bien unos días.















viernes, 3 de agosto de 2018

00766 La Fritada Aragonesa

PISTO O FIRIGOLLA


Del huerto sigo trayendo calabacines día sí, día también. En la bolsa que va y viene de casa al huerto y del huerto a casa se han incorporado los primeros pimientos verdes y también las primeras cebollas. Visto lo cual, junto a unas patatas, tengo la materia prima para elaborar una fritada aragonesa, uno de los platos indispensables del recetario tradicional aragonés.

Existen varias formas de elaborar esta fritada. Hay quien a la patata, cebolla, pimiento verde y calabacín le añade unos trocitos de papada de tocino e incluso tomate natural frito. Mi madre, por ejemplo, a la fritada le llamaba pisto y le incorporaba tomate y atún en escabache. Hacía también otra variación que era con arroz blanco, en sustitución de la patata, y que algún día también traeré por aquí. Hay quien elabora el pisto en una única sartén, es mi caso, y quien por un lado fríe los vegetales y por otro la patata para finalmente unir el contenido de las sartenes.

Ingredientes: un par de calabacines no muy grandes, un par de cebollas, cuatro patatas, tres pimientos verdes, sal y aceite.

Elaboración: En una sartén y a fuego medio con un poco de aceite, escasamente cubrir la base, empezamos a freír las patatas cortadas como para tortilla de patata. Cuando las patatas empiezan a dorarse, incorporamos cortados el resto de alimentos: calabacín, cebolla y pimiento verde. Sazonamos y tapamos la sartén. De vez en cuando vamos removiendo para evitar que los ingredientes se adhieran a la sartén. Seguimos cocinando y removiendo hasta que observemos que los alimentos están en su punto. Se puede comer en caliente y en frío; sola o como acompañamiento de alguna carne o pescado. Deliciosamente bueno y sencillo de elaborar este plato traído de la huerta.

En Aragón, en según qué comarcas, a esta fritada se le llama también pisto o firigolla.


domingo, 22 de abril de 2018

00667 Suma Sencillez

ALCACHOFAS CON CEBOLLA

En la cocina, como en la vida misma, no hay que indagar mucho para sacarle un buen sabor. Nos podemos complicar la vida todo lo que queramos, faltaría más, pero no olvidemos que en las cosas simples y sencillas también podemos encontrar un buen acomodo para el bienestar.

Pienso esto mientras disfruto de unas amables alcachofas de la buena y vecina tierra navarra. Ni salteadas siquiera. Solo con ajo y cebolla. Suma sencillez, máximo deleite.

Son unos buenos ejemplares y están en su justo punto de maduración. Una vez limpias y dejado al descubierto sus "corazones", partidos por sus mitades, en lugar de hervir la hortaliza, la cocinaré al vapor; que quede tersa y con todo su potente sabor.

Aceite de oliva virgen en una sartén, fuego lento, unos dientes de ajo cortados a láminas y una cebolla también cortada, serán más que suficiente para el posterior maridaje con las alcachofas. Que la cebolla pierda lentamente su blanquecino color y muestre su transparencia. Sin prisa, como un recreo. En ese mismo instante se incorporan los tersos corazones con el añadido de medio vaso de agua de su cocción. Sigue el fuego lento hasta la práctica evaporación del agua. Sal al gusto.

No hay más para el máximo deleite desde la suma sencillez.






jueves, 30 de noviembre de 2017

00592 El Guacamole

AGUAMOLE

Ya dejé en su momento escrito que me gusta el aguacate y que de un tiempo a esta parte ha pasado a formar parte de mi dieta. Habitualmente lo tomo en ensalada con tomate, cebolla y anchoas. Es una grata combinación que desde aquí me atrevo a sugerir. Pero ya, cuando quiero darme el gustazo, gustazo, preparo un guacamole. Habitualmente, en esas cenas "prohibidas" de pica pica de los sábados.

Por lo que he venido observando, el guacamole es como la tortilla de patata, "como el que hago yo no hay otro igual". Es lo que me dicen, que no lo digo yo. En mi caso, he probado tortillas de patata mucho mejor que las mías y mejores guacamoles que los que yo preparo. Pero bueno, los míos tampoco son mancos. Sigo las directrices que en su día, cuando lo probé por primera vez, me dieron. Es decir, mezclar unos aguacates machacados con tomate, cebolla y chile, y añadir zumo de limón, cilantro y sal. Servido fresquito y acompañado con unos nachos o tostadas y una cervecita. Una delicia.


Y dicho lo cual, ya solo me queda esgrimir algunas curiosidades. En la cocina mexicana se emplean dos tipos de guacamole, el totalmente molido y el que tiene trozos de aguacate. Al primero se le denomina de forma popular como "aguamole", que es que se sirve habitualmente en las taquerías populares o puestos de comida ambulantes. El que presenta trozos se usa en el hogar y sirve para acompañar platos de carne frita o a la plancha. Según acabo de leer en un artículo de opinión de Arturo Ríos, "el aguacate tenía una significación erótica para los aztecas, por ello, las mujeres no podían realizar la recolección de este fruto, pues simbolizaban los testículos. En la mitología prehispánica, Quetzalcóatl, el dios Tolteca, ofreció la receta del guacamole a su pueblo, quienes lo extendieron por el territorio de Mesoamérica".

México es el mayor productor del mundo de aguacates y es la región de Uruapán,  Michocán, la de mayor producción. Se exporta a Oriente Medio, Estados Unidos, Canadá, Europa y Japón, donde es muy apreciado y caro. 








lunes, 30 de octubre de 2017

00572 El Atún con Cebolla

AMIGOS DE ANTAÑO


De tan informal y humilde, es de los platos que no necesita mantel. Como tantos otros, se enumera en la lista de socorrida elaboración, de los de  aquí te pilló y aquí te emplato. Ideal para las versiones "no tengo mucha hambre pero algo comería" o "con la hora que es no me voy a poner ahora a cocinar".

Amigos de antaño, de viejo, de fiambrera y de campo. Por separado, una bendición y amigados, un sabor de tradición. Antesala al natural, sin trampa ni cartón, de su prima hermana, al horno, con más sabor, fruto de la templada cocción.

Atún, cebolla y sal, y al lado, un poco de pan, y si es tostado y con ajo, el no va más.



martes, 17 de octubre de 2017

00559 La Tarta de Cebolla

UNA DELICIA


Mi gusto por la cocina, sin pretensiones, viene de lejos y amparado por el saber hacer y buen enseñar de mis maestras, madre y hermanas, y maestros, hermanos. Un buen número de las elaboraciones que ya han pasado por este caleidoscopio vital proceden de estas enseñanzas.

Hoy traigo hasta aquí una tarta de cebolla de la mano de mi hermana Gemma. Sentarse a la mesa de mi hermana siempre es una sorprendente delicia. Es una excelente cocinera, aunque ella, en su humildad, no quiera reconocerlo. No hay vez que no consiga asombrar a sus comensales con una de sus elaboraciones, bien transmitida por alguna amiga o bien fruto del aprendizaje de su siempre inquieto laboreo culinario. Es de las cocineras que disfruta entre fuegos y cacharros de menaje, y hace que disfrutemos con la obra final.

La tarta en cuestión, me dice Gemma que la aprendió hace muchos años de su amiga Elena. Se trata de una tarta que entra por la vista y se queda en el paladar con el deseo de volverla a probar. Le acabo de pedir la receta y así me traslada su forma de elaborar.

Ingredientes:  "Para la masa, 200 gramos de harina, 100 gramos de mantequilla o margarina, sal y un poco de agua. Para el relleno, 600 gramos de cebollas, 100 gramos de bacon, una taza de leche o nata, 25 gramos de harina, 50 gramos de queso gruyere rallado, 3 huevos, sal y un poco de aceite".

Elaboración: "Dorar el bacon cortado a trocitos. Hacer la masa, ablandando la mantequilla entre las manos. A continuación se une se une rápidamente con la harina, la sal y un poco de agua, la que necesite. Se amasa lo menos posible y se deja reposar tapada en la nevera. Cortar la cebolla a rodajas finitas. Ponerlas al fuego con un poco de aceite para que se vayan friendo muy lentamente. Batir los huevos, añadir la harina, la leche y el queso rallado. Cuando las cebollas estén tiernas añadir. Extender la masa sobre un recipiente de horno, pincharla con un tenedor y poner sobre ella el bacon bien escurrido de aceite y sobre él, el resto del relleno. Poner al horno pre calentado por espacio de unos 40 minutos hasta que haya tomado color castaño oscuro".

Y la boca se me hace agua. Una delicia.


jueves, 27 de abril de 2017

00470 Sabores Viajados

DE GRATA REMEMORANZA

Resulta curioso comprobar cómo determinados sabores invitan a recordar no solo situaciones y aparcadas sensaciones, sino también paisajes y enclaves de grata rememoranza. Son sabores viajados, ligeros de equipaje,  cuyo contacto con el paladar o su simple visión desencadenan un listado de imágenes dispuestas en forma de acordeón a semejanza de  aquellas pequeñas colecciones de postales, que en su momento fueron adquiridas en alguna tienda de recuerdos para pasar sus postreros años en algún lugar de no se sabe donde.

Me dispongo a presenciar uno de los muchos derbys y encuentros de fútbol del año. No es que me interese mucho el asunto del balompié. Digamos que me entretiene y distrae. Me gusta ver este tipo de enfrentamientos deportivos con algo que distraiga también a mi estómago. Algo también sencillo y distraído. Un pica pica compartido, rebanadas de pan con algún sustento o cualquier combinación de alimentos de esos de toda la vida, de esos que el paladar, al mínimo contacto, se predispone para escanear  fotogramas de tu vida. Hoy, la sencillez y distracción vienen de la mano de una cebolla, unas piparras y unos trozos de bonito con el simple aderezo de aceite y sal.

No me entero muy bien de lo que sucede en el terreno de juego. Los vecinos, a los que ya les tengo pillados los colores de sus camisetas, me informarán con sus gritos y alegrías sobre el desarrollo del encuentro. Mi mente se muda de estancia para visitar otros lares atraída y provocada por un sabor viajado. Un día de campo de verde explanada, un aperitivo imprevisto bajo una monumental y señera montaña, una inolvidable tarde de pintxos, un día de calor y alforja, un horizonte de mar con su brisa de paso, noches de hogar con balcón abierto... La algarabía de los vecinos de abajo interrumpen mi viaje. Los de blanco han debido de marcar un gol. Sí, han marcado un tanto. Sobre el plato apenas queda el recuerdo de un sabor viajado.






miércoles, 19 de abril de 2017

00467 La Ensalada Campestre

ENSALADA EMOTICONO 10


Hacía tiempo que no dedicaba mi atención a las "ensaladas emoticonos". Es lo que tiene el invierno, las ensaladas apetecen poco por no decir, nada. Los primeros "calores" primaverales han hecho que retome este particular entretenimiento. Como todas sus hermanas, la denominada ensalada campestre o ensalada emoticono número 10,  es de lo más sencilla y socorrida. La utilizaremos para hacer notar a nuestro interlocutor que estamos pasando el día en el campo sin más pretensión que respirar aire puro, alejar nefastos pensamientos y disfrutar del paisaje y sus colores. Un día de campo normal, de los de pic nic y si se tercia, una buena siesta. Que las horas pasen sin hacer demasiado ruido y sin necesidad de prestarles atención alguna.

Un día sencillo, de sencillo respiro, al que le corresponde una sencilla ensalada a base de cebolla dulce, huevo duro, campestre alimento por excelencia, y para darle color y alegría, unas piparras. Con esta ensalada solo demostraremos nuestra ubicación campestre. Se nos puede llamar. No nos molestará e incluso hasta, llegado el caso, se agradecerá una llamada mientras dejamos que nuestro cuerpo se acomode entre unas piedras cercanas al río.

Ingredientes: cebolla dulce de Fuentes, huevos duros, piparras, aceite y sal.

Elaboración: cortar la cebolla fina y longitudinalmente y hacer con ella una cama en el plato. Cortar los huevos duros por sus mitades y añadir unas piparras. Aliñar al gusto.