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jueves, 9 de mayo de 2024

01336 Los Montaditos de Gulas y Huevos de Codorniz

 UN SOL DE TAPA


Ya echaba en falta los aperitivos en la terraza de casa. Es fin de semana, el sol luce con todo su esplendor, en la calle se oye el rumor de la gente, alguna que otra risa y me apetece hacer algo distinto.

Posibilidades para inaugurar estos deseados aperitivos hay un ciento, pero me apetece poner sobre la mesa algo que imite al sol que nos acompaña y que, particularmente, tanto necesito.

Visionando fotografías de las Nocheviejas en multitudinaria familia, y que como ya he comentado en algún momento de este caleidoscopio vital, organizamos a base de tapas, he visto una que viene que ni pintada. No recuero a quien corresponde su autoría, pero la recuerdo exquisita. Se trata de un sencillo montadito sobre pan tostado con gulas y huevos fritos de codorniz. La tapa no tiene mucha explicación. Tostar rebanadas de pan y colocar sobre ellas unas gulas, cocinadas con un poco de aceite, unas láminas de ajo y unas cayenas, y coronar el montadito con un huevo frito de codorniz. Así de sencillo. Un sol de tapa, a la que acompañar con una cerveza o un vino blanco bien fresquitos. 

¡Qué ganas tenía de recuperar las buenas costumbres, pardiez!





sábado, 27 de abril de 2024

01325 Los Huevos Revueltos

 FELIZ REENCUENTRO


En esta ocasión, la cosa va de antojo. Desconozco el motivo, pero esta mañana, en pleno aseo personal, me han venido a la cabeza los huevos revueltos. Ni sé el tiempo que hacía que no los probaba. Y eso, que hubo un tiempo que llegaron a formar parte de mi dieta acostumbrada. Ni sé la cantidad de alimentos que llegué a implicar a unos huevos revueltos. Así, que me he puesto manos a la obra.

Para celebrar este feliz reencuentro, he decido que los huevos vayan acompañados de unos buenos partenaires. Y qué mejor, que invitar a unas gambas y a unas amables gulas.

Aunque su cocinado es sumamente sencillo, hay que tener en cuenta alguna que otra consideración al respecto,  para no sentarnos ante los huevos revueltos que acostumbran a proponernos en los bufés de desayuno y que, salvo rara excepción, no hay por dónde cogerlos. A simple vista, ya transmiten muy poca confianza y parecen auténticos engrudos. Aun gustándome como me gustan, cuando se da el caso, intento pasar de largo.

Así pues, para conseguir sacar a la mesa unos buenos huevos revueltos, al margen de que cada cocinillas tenga sus trucos y costumbres, hay una regla básica: los huevos hay que batirlos despacio y no durante mucho tiempo, y cocinarlos a fuego lento hasta conseguir el deseado punto de jugosidad. Y a partir de aquí, tira millas. 

Hace muchos años, en un curso de cocina para principiantes al que asistí, recuerdo que el instructor nos enseñó a los participantes a cocinar unos buenos huevos revueltos bajo las siguientes premisas: cuchara de madera, mantequilla en lugar de aceite y comenzar a cocinar los huevos en la sartén fría. Y funciona. Ya lo creo que funciona. Así los hice durante aquellos años y así los he vuelto a cocinar ahora.

No las tenía todas conmigo que, después de tanto tiempo sin cocinar unos huevos revueltos, pudiera conseguir ese plato de antojo con el que he comenzado el día. Pero sí, ha quedado niquelado. Y anda que no he disfrutado con estos huevos revueltos de gambas y gulas. Lo dicho, ha sido un feliz reencuentro.

Ingredientes para 4 personas: 8 huevos, 400 gramos de gulas, 300 gramos de gambas peladas, 2 dientes de ajos, aceite de oliva virgen extra, 50 gramos de mantequilla, 2 cayenas, sal, cebollino y tostadas de pan.

Elaboración: Picar los ajos y dorarlos en un poco de aceite de oliva virgen extra. Añadir las cayenas y rehogar no más de un minuto. Incorporar las gambas peladas y cocinar por espacio de un par de minutos. Transcurrido este tiempo, añadir las gulas, sazonar y cocinar todo, removiendo continuamente durante un par más de minutos. Reservar. Batir ligeramente los huevos y despacio, que no se genere espuma. Sazonar. Llevar una sartén con una cucharada de mantequilla, que previamente habremos licuado en el microondas, al fuego bajo e incorporar los huevos batidos. Remover continuamente y cuando el huevo comience a cuajar, incorporar las gambas y las gulas. Cocinar un minuto sin parar de remover y servir. A la hora de sacar el revuelto a la mesa, espolvorear un poco de cebollino cortado y acompañar con unas tostadas de pan.




domingo, 11 de diciembre de 2022

01077 Los Huevos Fritos con Gulas y Langostinos

UN PLATO DE CAPRICHO


Traigo hasta este caleidoscopio vital un plato que lo probé recientemente en un restaurante santanderino y que me pareció todo un acierto. De fácil elaboración y pleno de sabor, se acomoda a cualquier horario y posición en el menú. Apetece tanto en un almuerzo, como plato único, de principal o de segundo.

Hay platos que entran por la vista, y este, por lo menos para mí, es un ejemplo. En aquella ocasión que lo probé por primera vez, tenía pensado otro plato que aparecía en la carta, pero antes de que fuera atendido, vi pasar camino a una mesa vecina los susodichos huevos fritos con gulas y langostinos. No me lo pensé dos veces y cambié de opinión sobre lo que tenía pensado comer. ¡Y qué bueno que estuvo el requiebro!

Esta delicia de sabores y combinación de texturas no tiene mucha complicación. A saber.

Ingredientes para una persona: 2 huevos, 6 langostinos, 150 gramos de gulas, 2 patatas medianas, 2 dientes de ajo, 2 cayenas, aceite de oliva virgen extra y sal.

Elaboración: Pelar y cortar las patatas para a continuación, freírlas en abundante aceite de oliva a fuego medio, con el fin de que se doren y queden blandas por dentro. Reservar. En una sartén con un poco de aceite, dorar dos dientes de ajo cortados a láminas e incorporar los langostinos pelados y dos cayenas. Cocinar un par de minutos. Añadir las gulas y cocinar cinco minutos más. Reservar. Freír dos huevos sin que se haga en exceso la yema. Solo restará montar el plato. Cama de patatas fritas y sobre estas, las gulas y los langostinos. Coronar el plato con el par de huevos fritos.

Resultado, un plato bien caprichoso.





domingo, 12 de junio de 2022

01001 Los Huevos Poché con Gulas

 FUENTE DE INSPIRACIÓN


Esta tarde ha tocado reorganizar fotografías. Hacía tiempo que no dedicaba la atención necesaria a tal menester. De vez en cuando se hace necesario reorganizar algo, aunque sean unas imágenes. Además, tengo que hacer acopio de imágenes y situaciones para seguir alimentando este caleidoscopio vital.

Me he encontrado con alguna que otra sorpresa, agradable sorpresa, como la imagen que ilustra esta nueva entrada. Se trata de la instantánea de unos deliciosos huevos poché con gulas que me envió mi hermana María Engracia y que elaboró para alguna de las múltiples comidas que organiza en su casa. Rara es la vez que hablo con ella que no tiene algún "sarao" a la vista. Así como también es rara la vez que no me comparte sus éxitos a través del wasap. La verdad es que mi hermana es una fuente de inspiración y no solo para las cuestiones gastronómicas.

Cuando recibí esta fotografía, acompañada del resto del menú de uno de sus festivales gastronómicos, me pareció un plato muy sugerente, apetitoso, original y atractivo. Me encantan tanto los huevos poché como las gulas. Así que libreta en mano, la llamé para que compartiera la receta.

Como siempre, me adelantó que era un plato sencillo de elaborar. Le mostré mi preocupación a la hora de hacer los huevos poché, no había hecho en mi vida,  pero me dijo que si seguía los pasos que me iba a dar, no tendría problema alguno. Transcribo cuanto me dijo acerca de esta receta.

Huevo poché: Poner al fuego un cazo con agua. Cubrir el interior de una taza con papel film y añadir una gota de aceite para evitar que el huevo se pegue al plástico durante la cocción. Cascar el huevo en la taza cubierta con el papel film. Añadir una pizca de sal, pimienta y perejil machacado en el mortero. Cerrar el papel film formando un saquito. Conviene sacar todo el aire del saquito antes de cerrarlo para evitar que flote durante la cocción. Sumergir el saquito en agua hirviendo y cocer durante 4 minutos. Transcurrido este tiempo, sacar el saquito del agua, cortar el papel film con una tijera y sacar con cuidado el huevo poché.

Gulas: Mientras se hacen los huevos poche, preparamos las gulas al estilo tradicional. Es decir, en un poco de aceite dorar unas láminas de ajo y cuando estén doradas añadir las gulas. Remover con una cuchara de madera y sacar del fuego.

Presentación: Colocar sobre el lecho de gulas los huevos poché y servir.

Me parece un plato fantástico con el que difícilmente se puede fallar y más, viniendo de quien viene. 



miércoles, 8 de enero de 2020

00899 El Tomate con Gulas

DELICIOSA COMBINACIÓN

Simplemente cogido de la mata, en plena maduración, y llevármelo a la boca, me es más que suficiente. A partir de aquí, cualquier sugerencia en torno al tomate resulta gratificante. Y es que se trata de un fruto que está presente en cientos de recetas, ya sea como ingrediente principal o como base para multitud de elaboraciones culinarias. Mi discreta experiencia me dice que se lleva bien con casi todo.

Este pasado verano, aunque se hicieron rogar, la producción de tomates en mi huerto finalmente fue generosa. Aún repartiendo entre familiares y amigos, comiendo casi todos los días y embotando en distintas variantes y versiones, el último tomate natural lo disfruté cercanas las Navidades.

La mayoría de los rojos y exquisitos tomates fueron consumidos con ajo, aceite y sal. No obstante, el buen número de ejemplares recogidos me permitió en este periodo de tiempo, sin miedo a equivocarme, una serie de combinaciones a cual más interesante. La que traigo hasta aquí es una de ellas.

Habían sobrado unas gulas, algo más de un puñado,  elaboradas al modo tradicional, ligeramente fritas en aceite con ajo y un par de cayenas. El tomate era hermoso, grande y bien maduro. Así que no dudé en presentarlos juntos a la mesa. Corté el tomate en rodajas longitudinales, lo aliñé con sal y aceite, calenté ligeramente las gulas en el microondas y las vertí sobre el tomate.

La combinación me resultó deliciosa, hasta el punto que creo recordar que me supo a poco. Cuando en el plato no quedó ni el aceite, decidí que pasarían a formar parte de este caleidoscopio vital.


sábado, 9 de junio de 2018

00716 La Ensalada de Gulas

UN CLÁSICO

Nos vamos adentrando en el clima más amable del año y con él, apetece ya ir renovando nuestra dieta diaria. Se aproximan los días de sacar a la mesa nuestro repertorio de ensaladas y de incorporar novedades inventadas o aprendidas.

Hoy traigo hasta aquí un clásico que me encanta: la ensalada de gulas. Como todas las ensaladas se trata de un plato sencillo en su elaboración y rápido en su ejecución, con un resultado fantástico. Tan simple como aliñar una lechuga con vinagre y sal,  y cocinar las gulas en aceite con abundantes ajos y un par de cayenas. No hay más truco.

En ocasiones, a falta de gulas, hago la versión reducida. No es otra cosa que aliñar la lechuga con vinagre y sal, y freír abundantes ajos y un par de cayenas que luego vierto sobre la lechuga. La única diferencia, la ausencia de la textura de las gulas y la vistosidad del plato, por lo demás, el sabor sigue siendo el mismo.

Se levanta la veda de las ensaladas. ¡Bienvenidas!




sábado, 8 de julio de 2017

00510 La Ensalada de Chus

COSA RICA


Por algún lugar de este blog ya he dejado escrito que tengo por costumbre poner nombre propio a determinadas elaboraciones gastronómicas. Son platos que identifico con quien me lo ofreció por primera vez, que me dejaron grato recuerdo y que luego suelo imitar con agrado.

Sigo con mi interminable clasificación de fotografías y me he encontrado descolocadas unas instantáneas tomadas en casa de mi amiga Chus, en una de las ocasiones que nos invitó a comer a la familia. De entrante, unos huevos duros rellenos. Extraordinarios. Para continuar,  una ensalada de almejas y gulas. Cosa rica. Le siguió un cordero con patatas. Para qué contar. Cerró el festín un flan de café. Hasta las botas.

Chus tiene muy buena mano en la cocina. Se notan sus ancestros riojanos y dotes de buena anfitriona. No le da importancia a su quehacer. Su respuesta es siempre la misma: es muy sencillo. Sí claro, pero hay que tener un don especial. Y Chus lo tiene. Su cocina es de las que a mí me gustan; con sabor, con mucho sabor y sin excesiva filigrana. Memorables son sus paellas, sus alubias, su manitas de cerdo o callos, amén de otras exquisiteces.

Volviendo a lo que me ocupa, hoy traigo aquí aquella ensalada de almejas y gulas que comí por vez primera en tan memorable encuentro y que desde ese día la adopté como "la ensalada de Chus". Como dijo su autora, es muy sencilla, y como digo yo, sabrosísima.

Ingredientes: 500 gramos de almejas, 250 gramos de gulas, 6 dientes de ajos, perejil, dos cayenas, unas hojas de lechuga, aceite de oliva virgen, vinagre y sal.

Elaboración: Lavamos bien las almejas. Ponemos en una sartén a fuego suave un poco de aceite, tres o cuatro cucharadas, y añadimos los ajos laminados hasta que se doren. En ese mismo aceite echamos las almejas bien escurridas y conforme se vayan abriendo las retiramos a un plato. Una vez que se han abierto todas las almejas, a ese mismo aceite le añadimos seis cucharadas más y la cayena. Incorporamos las gulas, sazonamos y con una cuchara de madera vamos dando vueltas para que las gulas se impregnen bien del aceite. Finalmente, incorporamos las almejas que teníamos reservadas, mezclamos y retiramos del fuego. Cortamos la lechuga y la aliñamos al gusto con aceite, sal y un poco, muy poco vinagre. Hacemos con la lechuga un lecho y sobre él, depositamos las gulas y almejas. Así es la ensalada de Chus. ¡Para qué más!