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miércoles, 27 de abril de 2022

00976 Los Salmonetes con Guacamole

CON MANGO Y JAMÓN CRUJIENTE


Me encantan los salmonetes. Desde simplemente enharinados y fritos hasta con atrevidas compañías como la que en esta ocasión traigo hasta estas diez mil cosas que me gustan. Salir de la rutina y enfrascarte en nuevas aventuras, aunque sean gastronómicas, siempre se agradece.

Esta vez, este delicioso pescado con intenso sabor amariscado, va acompañado de un guacamole con mango y jamón crujiente. El resultado, un delicioso bocado con sabor a mar, dulce y salado. En algún momento de este caleidoscopio vital ya he dejado constancia mi debilidad por la combinación de sabores y este es un claro ejemplo. Además, a la vista, y desde la humildad de los productos que componen el plato, se me antoja muy atractivo y sugerente.

Este sencilla elaboración consta de tres frentes: salmonetes, guacamole con mango y jamón crujiente.

Comenzaremos por el jamón crujiente que se puede hacer al horno o al microondas. Si nos declinamos por el horno, lo primer que tenemos que hacer es colocar una lámina de papel encerado en la bandeja de horno para colocar sobre ella las lonchas de jamón serrano. Una vez dispuestas las lonchas sobre el papel,  las cubriremos con otra lámina de papel encerado. Es recomendable colocar algo de peso sobre las lonchas de jamón para que queden planas y no se curven durante el horneado. Solo restará introducir la bandeja al horno a 180 grados durante unos veinte minutos. Transcurrido este tiempo, retiramos la bandeja del horno y con mucho cuidados vamos depositando las lonchas de jamón a un plato para que se vayan enfriando a temperatura ambiente. Una vez que se enfríen quedarán crujientes y quebradizas.

Si se opta por el microondas, la preparación es la misma. En este caso, introduciremos las lonchas en el micro, calentando a máxima potencia a intervalos de 40 segundos hasta que se haya secado el jamón.

Abordamos el guacamole de mango. Necesitaremos para su elaboración un mango, un par de aguacates, un cuarto de cebolla, el zumo de medio limón y sal. Pelamos y cortamos a dados el aguacate y lo machacamos en un cuenco. Reservamos. Lo mismo hacemos con el mango, pelamos, cortamos a dados y picamos. Mezclamos el aguacate y el mango y añadimos el zumo de medio limón, la cebolla y la sal al gusto. Removemos todo hasta conseguir una mezcla uniforme.

Finalmente nos ocupamos de los salmonetes que los cocinaremos enharinados y fritos.

Ya solo resta montar el plato y disfrutar de los sabores y texturas que lo componen.

 



viernes, 6 de octubre de 2017

00546 Los Salmonetes

DE FANGO Y DE ROCA


Dicen que es cosa de la edad el cambio de tendencia y que apetezca más el pescado que la carne en la dieta diaria. Y puede que así sea. Desde hace algunos años vengo observando que la carne la miro con poco énfasis y que ya no me atrae tanto como antes. También es cierto que nunca he sido de los que se vuelven locos por un chuletón de kilo ni por la carne sin límite. Me ha gustado pero con discreción. Ahora la consumo de forma esporádica, en eventos o momentos puntuales. Ahora me seduce más el pescado, lo disfruto más.

Hoy me acompaña el salmonete, una de mis muchas debilidades en materia de pescado. Enharinados y fritos, sin más complicaciones. Que nada oculte ni disimule su sabor único e inconfundible.

Se trata de un pescado semigraso y con este nombre se designan a dos especies: el salmonete de roca, "Mullus surmuletus", y el salmonete de fango, "Mullus barbatus", siendo el primero más apreciado por su sabor y la textura de la carne. El salmonete de roca es de mayor tamaño que el de fango, pudiendo llegar a medir hasta 40 centímetros.

De color rosado, cuentan que era uno de los pescados más apreciados por los romanos, que los servían vivos en copas para ver como cambiaban de color al morir. Color, por otro lado, que varía según la época del año y la profundidad en la que habita.

Su composición nutricional es muy valorada; proporciona menos de 100 Kcal por cada 100 gramos, y aunque su contenido proteínico no es muy elevado, proporciona todos los aminoácidos esenciales. Además de las vitaminas del grupo B que contiene, proporciona minerales como el magnesio, fósforo, potasio y yodo, este último en mayor proporción que otros pescados.