¡VIVA EL EMPANADO!
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lunes, 22 de julio de 2024
01427 Las Costillas de Cordero Empanadas
domingo, 6 de agosto de 2023
01167 Las Berenjenas Empanadas
UN "DESCUBRIMIENTO" TARDÍO
Jamás se me hubiese ocurrido tomarlas empanadas. Y así fue como me las encontré ayer en la mesa a mi regreso del huerto. Tenían un aspecto estupendo. Doradas, crujientes, apetitosas. Me dieron ganas de asaltar el plato. Pero no, me contuve. Cada cosa a su tiempo y lo primero, educación. Aunque tengo que reconocer que me tuve que contener mucho, mucho, pues no hacían mas que tentarme.
Y llegó el momento de la cata. Igual exagero un poco, pero me parecieron de vicio. Posiblemente no sea objetivo, pero me pareció un bocado extraordinario. No sé cuantas láminas de berenjena pude llegar a comer, pero fue un no parar. Quedaron algunas, yo creo que por vergüenza, que sucumbieron a la hora de cenar. Lo tenían todo. El sabor de la berenjena, el justo aceite y una textura tersa y crujiente.
Le pregunté a Gloria, su artífice, si tenían algo especial. Me contestó que no, que simplemente estaban empanadas con harina, huevo, pan rallado y fritas en la freidora. Por este orden. Tomé buena nota, además de pensar, que algo tendría el hecho de que las berenjenas fueran de mi huerto. (Y dibujo una sonrisa de niño travieso).
No sólo a mí me encantaron, sino también al resto de comensales. Fueron todo elogios y a cada uno se nos ocurrió, a partir de este empanado, otras propuestas, que sin mucho tardar, pondremos en práctica.
Con la última loncha de berenjena y la mirada perdida, me pregunté cómo era posible que gustándome tanto como me gusta este producto culinario, hayan pasado sesenta y cinco años para comerlas empanadas. Cada día que pasa, me doy más cuenta de lo poco que sé de nada. Esta sencilla cuestión, es una prueba más de ello.
Seguiremos aprendiendo, que de este palo va la vida.
sábado, 11 de julio de 2015
00065 Las Pechugas de Pollo Empanadas
CON TRIPLE REBOZADO
Satisfacer mis gustos gastronómicos es muy sencillo y máxime cuando los años se van manifestando o hacen su particular "huelga de hambre". Son muchos los sencillos platos que me tienen enganchado y que en su mayoría se remontan a edades de infancia y mocedad. Gastronomía doméstica con sabor a madre convertida en festín y que intento seguir, en su forma de hacer, al pie de la letra. De como se hacía en la vieja blanca cocina Balay de cuatro hornillos eléctricos. Es el caso de las pechugas de pollo empanadas.



La pechuga cortada fina, es más crujiente, cunde más. Salpimentar la carne en un recipiente en el que verteremos leche entera hasta cubrirla. La dejaremos en maceración de cuatro a seis horas. Espacio de tiempo que empleo ahora para recordar excursiones, comidas en el campo a pie de río, largos viajes de destino vacacional, multitudinarias citas familiares para celebrar un cumpleaños o un simple encuentro. Imágenes en forma de crujiente bocadillo o socorrido "taperwere". Allí ha estado siempre presente la socorrida y sabrosa pechuga de pollo empanada.
Clas, clas, clas, clas, bien batidos los huevos y al lado, un buen plato de generoso pan rallado. En el fuego comienza ya a calentarse el oloroso aceite de oliva. ¡Que comience el trajín! Pechuga, pan rallado, buen baño en el huevo batido y de vuelta al pan rallado. ¡Buen abrigo hecho a medida para una humilde pechuga! Lo necesitará cuando se sumerja en el aceite hirviendo.


Crisp, crisp, crisp... ¡Hummm! Como ayer, como hace años, como siempre. ¡Hummm! Parece que los años no han pasado. Huele igual, recuerda a lo mismo, a lo de siempre. Las primeras pechugas ya están listas, doradas, hermosas. Hay que bajar la intensidad del fuego para que el pan rallado no se queme. Y suma y sigue. De tres en tres y hasta cabe una cuarta.
La bandeja va creciendo al igual que las ganas de meterles el diente. Ya están todas. Ya estamos todos. Una llamada a la mesa.
Satisfacer mis gustos gastronómicos es muy sencillo y máxime cuando los años se van manifestando o hacen su particular "huelga de hambre". Son muchos los sencillos platos que me tienen enganchado y que en su mayoría se remontan a edades de infancia y mocedad. Gastronomía doméstica con sabor a madre convertida en festín y que intento seguir, en su forma de hacer, al pie de la letra. De como se hacía en la vieja blanca cocina Balay de cuatro hornillos eléctricos. Es el caso de las pechugas de pollo empanadas.
La bandeja va creciendo al igual que las ganas de meterles el diente. Ya están todas. Ya estamos todos. Una llamada a la mesa.
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