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jueves, 11 de enero de 2024

01246 Las Potas de Calamar en Salsa

 ECONÓMICO Y DELICIOSO


Días de manta, sofá, libro… y en la mesa, un buen plato, reponedor, de cuchara. Es lo que más me apetece. El frío y yo, no nos llevamos bien. En esta ocasión, protagonista del guiso va a ser la pota de calamar, en versión salsa. Un plato que, además de sabroso, resulta muy económico.

La pota es un molusco muy parecido al calamar y tiene exactamente el mismo valor nutricional: es decir, bajo en grasas y alto contenido en proteínas, hierro y vitaminas. La diferencia entre una y otro estriba en el sabor y la textura. Así, la pota tiene un sabor menos delicado que el calamar, si bien, son ideales para guisos, ya que requieren más tiempo de cocinado.

Con estos mimbres, haremos frente al día grisáceo, frío y lluvioso, pero pleno de sabor. El que no se consuela es porque no quiere. Propuesta culinaria muy sencilla y resultona.

Ingredientes para 4 personas: 800 gramos de pota de calamar, 1 brick pequeño de tomate frito, 1 cebolla, 1 pimiento verde, 1 pimiento rojo, ½ vaso de vino blanco, 300 cl de agua, 1 pastilla de caldo de pescado, 2 dientes de ajo, aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta.

Elaboración: Pochar en un cazo, con un poco de aceite de oliva, el ajo, la cebolla y los pimientos, todo cortado con anterioridad, y sazonar. Cuando comiencen a pocharse los ingredientes, incorporar el vino blanco y cocinar hasta que el vino se evapore. A continuación, incorporar el tomate al sofrito. Remover e incorporar la pota de calamar cortada a dados. Remover y cocinar durante un par de minutos. Añadir el agua y la pastilla de caldo de pescado. Cocer a fuego medio por espacio de unos 30 minutos o hasta que observemos que la pota está tierna. Comprobar el punto de sal deseado, cocinar unos 5 minutos más y servir caliente.







viernes, 27 de abril de 2018

00671 ¡Marchando una de Rabas!

EN CUALQUIER MOMENTO

Con solo escuchar la frase se me alegran el alma, el ánimo y hasta los jugos gástricos. Y ya, cuando las pruebo, la vida empieza a tener otro sentido. Veo las fotografías y me lanzaría ahora mismo a por un buen plato de ellas, pero las de mi hábitat natural, aquí calamares, sin menos precio alguno, no es la misma cosa como estas rabas norteñas. Creo recordar que estas son de Castro Urdiales.

Un plato de buenas rabas me parece algo, en su sencillez, delicioso y alentador. Un quita penas infalible, la apoteosis de un aperitivo o el capricho de cualquier comida. Pero como todo para que esté bien, hay que saberlos hacer. Y de esto, por las tierras norteñas son especialistas. Especialmente me encantan aquellas cuyo rebozado se escucha en la boca. Nunca he preguntado cómo se consigue. Me lo puedo imaginar, pero no compartiré mi opinión por si acaso digo alguna barbaridad.

Como afortunadamente no tengo otra cosa que hacer en esta tarde, la he dedicado a indagar entre la diferencia entre calamar y raba, así como por el origen de tan fantástica forma de elaborar el susodicho cefalópodo.

A modo de resumen. En una publicación del Diario Montañés, firmado por Antonio Martínez Cerezo, se indica lo siguiente: "En la prensa decimonónica abundan los anuncios que informan al personal de la llegada a puerto, plaza o mercado, de partidas de rabas procedentes de los gélidos mares situados al norte del norte de España. A este tipo de producto, llegado en barriles y expendido a granel como cebo para pescar sardinas, hace referencia el DRAE en la única acepción que al vocablo reconoce, definiendo raba como «cebo que emplean los pescadores, hecho con huevas de bacalao». Y de la raba que a diario se picotea en los mesones y restaurantes de Cantabria la Academia no dice ni pío

En punto y seguido se indica lo siguiente,  "Que raba sea femenino de rabo no es dislate. El pulpo tiene ocho patas. Que por patas son rabos. Y por rabos, rabas. Tal apreciación tiene un sustantivo precedente literario. En La Leva (1864), Pereda sitúa en la balconada corrida de un humilde barrio de pescadores a la mujer del tío Bolina, padre del Tuerto, clavando unas rabas de pulpo en la pared del balcón para que se oreen. De manera que rabas y de pulpo".

En cuanto a la diferencia entre calamar y raba, no acabo de encontrar la razón precisa. Hay quien hace el distingo según la costumbre de denominación en una u otra zona del país. Quien distingue el calamar de la raba por la forma de presentar el producto; si son en aros es calamar y si es a tiras las denomina rabas, y quien, de forma ya más exquisita, solo admite el término raba cuando se trata de las patas del pulpo. 

Enfín, sea como fuere, ¡Marchando una de rabas! siempre y en cualquier momento.

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