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lunes, 29 de abril de 2024

01328 Ensalada de Pastel de Cabracho

REFRESCANTE Y SABROSO


Si por algo me gustan las ensaladas, además de su sencillez, su capacidad de aglutinar sabores y de su frescura, es por su facultad de improvisación. Yo, que soy muy dado a improvisar, no siempre con buena fortuna, a la hora de plantearme una ensalada, me siento como pez en el agua.

En esta ocasión, he improvisado una ensalada de pastel de cabracho; una de mis muchas debilidades gastronómicas. El pastel no lo hemos preparado en esta ocasión en casa, no es fácil encontrar cabracho por estos lares, sino que lo hemos adquirido en el supermercado donde compramos habitualmente. Hacía tiempo que no lo traían y al verlo de nuevo, nos hemos lanzado a él como posesos. Está bastante conseguido. En este caleidoscopio vital hace tiempo que dejé constancia mi querencia hacia él. Ver entrada 00394. El caso es que, como estrella del plato, he propuesto al citado pastel. Y a partir de aquí, he ido sumando alimentos que he considerado pudieran ser buenos compañeros. Así, que he cocido unos huevos, he limpiado y cortado unas hojas de lechuga, he cortado un pimiento rojo que he encontrado en el frigorífico y he preparado una mayonesa para acompañar en exclusiva al pastel. La lechuga, los huevos cocidos y el pimiento solo los he aliñado con aceite y sal.

El resultado no ha podido ser más refrescante y sabroso. Sobre todo, me ha sorprendido el pimiento. Hacía tiempo que no lo comía en crudo y ha sido todo un placer volverme a reencontrar con él. Era un buen y sabroso ejemplar. 

En síntesis, ha salido una ensalada bien interesante. La suavidad y cremosidad del pastel de cabracho se ha visto bien atendida y sin estridencias con el resto de los alimentos integrantes. Además, su frescura me ha devuelto a la vida. Pues nada, dicho queda.  





miércoles, 9 de noviembre de 2016

00394 El Pastel de Cabracho

TIÑOSU, KABRAROKA


Su presencia y sabor me llevan a recorrer parajes vizcaínos, asturianos y sobre todo, cántabros. A reconocer días de asueto en tiempo desmedido y conversación desenfada delante de un manjar de tradición popular. Mira qué poco agraciado y espinoso es el "tiñosu" asturiano, kabraroka vasco y cabracho cántabro, y qué delicioso, suave y sabroso resulta al paladar.


Hubo un tiempo en el  que Gloria elaboraba en casa pastel de cabracho mientras un hipermercado lo acercó congelado hasta tierras oscenses. Dejó de ofrecerlo y tuvimos que espaciar su degustación hasta los periodos vacacionales.

Recientemente, mi hermana Gemma, hábil, generosa e inquieta en materia de  fogones, nos sorprendió con un pastel de cabracho acompañado de langostinos. Lo elaboró siguiendo las instrucciones de su veterano y sabio ayudante, el libro de cocina de "la Marquesa de Parabere", en su versión budin de merluza. ¡Qué grandes momentos no ha deparado este ejemplar! Estaba excepcional. Suave, cremoso y con un sabor único. Una elaboración de enmarcado recuerdo.

Tengo entendido que este plato, que también se puede servir como aperitivo con unas tostas de pan crujiente, fue una creación del gran maestro José Mari Arzak al inicio de la pasada década de los setenta y como anticipo a lo que posteriormente se denominaría "la nueva cocina vasca".  Al parecer, Arzak solía tapear en el donostiarra Bar Astelenea donde se hacía un reconocido pastel con merluza. El cocinero vasco cambió la merluza por cabracho, le quitó el pan, habitual en este tipo de púdines,  y aligeró la receta con nata para hacer el pastel mucho más ligero.

La carne del cabracho, a pesar de ser un pez de apariencia rojiza, es blanca y fina, y su uso hasta aquel entonces era muy escaso. Solía emplearse tan sólo para darle sabor a sopas, caldos y calderetas de pescado debido a sus abundantes espinas y poca carne.

Hay varias recetas para hacer el pastel de cabracho y que salvo la de Arzak, que es otra historia, se diferencian en matices. Esta es la que hacemos en casa cuando tenemos oportunidad.

Ingredientes: 2 cabrachos de unos 400 gramos cada uno, 3 huevos, 4 cucharadas de tomate frito casero o en su defecto ketchup, 100 mls de nata, una cebolla, un puerro, una zanahoria y una cucharada de aceite de oliva.

Elaboración: Ponemos una olla con  agua y sal a hervir. Añadimos la cebolla, el puerro, la zanahoria y la cucharada de aceite, y cocemos durante diez minutos. A continuación, añadimos los pescados y los cocemos durante quince minutos más. Efectuada la cocción, limpiamos los pescados de piel y espinas, la parte más engorrosa de la elaboración, y sacamos toda la carne. Batimos en un recipiente la carne del cabracho desmigado, los huevos, la salsa de tomate y la nata. Hay que batir a conciencia y dejar una pasta fina. Sólo nos quedará echar en  un molde el resultante de la pasta e introducir en el horno precalentado a 180 grados por espacio de 45 minutos.

Servir frío acompañado de mayonesa o salsa rosa y unas tostaditas.