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jueves, 5 de diciembre de 2019
00892 Las Bodegas y Lagares de Puibolea
BORDEANDO EL TOZAL QUE CORONA EL PUEBLO
El día que visité por primera vez las Bodegas y Lagares de Puibolea me traje de regreso a casa un grato recuerdo. No había tenido hasta ese momento la oportunidad de ver algo parecido y quizás por ello me resultó sorprendente.
Se trata de un conjunto de quince cuevas, catalogadas como Patrimonio Cultural Aragonés, excavadas en la ladera del Cerro del Tozal que corona la pequeña localidad de Puibolea, en la Comarca de la Hoya de Huesca. Sus tamaños oscilan entre los seis y veinte metros, y disponen de una galería alargada de considerable altura, sostenida por arcadas de ladrillo que se completan con ensanchamientos laterales para albergar grandes cubas de madera.
Según reza un panel informativo próximo a las bodegas, "estas construcciones, excavadas bordeando el tozal que corona el pueblo, surgen de la presencia de población musulmana en esta localidad. Puibolea era a comienzos del siglo XVII un lugar exclusivamente habitado por moriscos, de tal modo que tras su expulsión de España, decretada en 1610, Puibolea quedó totalmente despoblado y los señores del lugar, los monjes agustinos del Real Convento de Loreto de Huesca, tuvieron que repoblarlo con cristianos procedentes de villas cercanas como Bolea o Loarre".
Se pueden observar dos tipos de bodegas: las de almacenamiento y las de elaboración y almacenamiento. Mientras que en las primeras únicamente se conservaba el vino, en las segundas, además de almacenar, su interior contaba con los elementos necesarios para su elaboración como prensas, pisaderas y lagares. Se cuenta que la cantidad de vino que podía llegar a albergar alguna de las bodegas de almacenamiento, excedía el lógico consumo de la casa. "De hecho, se sabe que el vino elaborado en Puibolea se subía a vender a los mercados de Jaca".

Algunas de las bodegas están restauradas y otras fuera de uso. Estas últimas carecen de puerta lo que nos permite visitar su interior y contemplar la grandeza y distribución de su espacio; auténticas obras de la ingeniería e ingenio tradicional.


Recomiendo su visita pausada y la contemplación del paisaje que rodea a Puibolea en la plácida Sotonera.
martes, 25 de septiembre de 2018
00812 Las Brevas
APRENDIENDO CADA DÍA
Una de las enseñanzas que me dispensa este caleidoscopio vital es mostrarme que mi ignorancia no tiene límites, nada nuevo por otra parte, y que gracias a él, a través de la curiosidad que me despierta e imprime, voy aprendiendo, aunque solo sea, conocimientos de lo útil e inútil. He aquí un ejemplo.
Todo fruto de la higuera para mi es un higo. Obvio. Y según en qué zonas de la geografía española, como ocurre con muchos alimentos, puede adquirir otra nomenclatura. Esta pasado verano compré en el mercado de "El Carmen" de Huelva unos, para mis ojos y entendederas, higos, preciosos y bien sabrosos. Dulces a más no poder. En el despacho de frutas lo ponía bien claro, "Brevas de Huelva". Y como donde fueres haz lo que vieres, así las pedí.

Me gustaron a rabiar, las inmortalicé para traerlas hasta este blog y cuando había titulado la entrada con el nombre de higos, me ha asaltado la duda y la curiosidad. Así que me he puesto a navegar por la red y....
Las brevas son el fruto de las higueras bíferas, es decir, que tienen dos fructificaciones. Se trata de una variante genética de las higueras de una sola fructificación y que se encuentran mezcladas con sus iguales sin que haya un motivo específico para distinguirlas. En realidad tienen también una sola fructificación, entre agosto y septiembre que es cuando se producen los higos, pero su especial resistencia al frío hace que los frutos tardíos, los nacidos en octubre, se queden en estado de "hibernación" en el árbol hasta la primavera siguiente.
Con los primeros calores de mayo y junio del año siguiente, el fruto "pendiente" se reactiva y se desarrolla para dar las brevas; un fruto de piel más fina y quebradiza. ¡Qué cosas!
Pues otra cosa más aprendida.
Una de las enseñanzas que me dispensa este caleidoscopio vital es mostrarme que mi ignorancia no tiene límites, nada nuevo por otra parte, y que gracias a él, a través de la curiosidad que me despierta e imprime, voy aprendiendo, aunque solo sea, conocimientos de lo útil e inútil. He aquí un ejemplo.
Me gustaron a rabiar, las inmortalicé para traerlas hasta este blog y cuando había titulado la entrada con el nombre de higos, me ha asaltado la duda y la curiosidad. Así que me he puesto a navegar por la red y....
Las brevas son el fruto de las higueras bíferas, es decir, que tienen dos fructificaciones. Se trata de una variante genética de las higueras de una sola fructificación y que se encuentran mezcladas con sus iguales sin que haya un motivo específico para distinguirlas. En realidad tienen también una sola fructificación, entre agosto y septiembre que es cuando se producen los higos, pero su especial resistencia al frío hace que los frutos tardíos, los nacidos en octubre, se queden en estado de "hibernación" en el árbol hasta la primavera siguiente.
Con los primeros calores de mayo y junio del año siguiente, el fruto "pendiente" se reactiva y se desarrolla para dar las brevas; un fruto de piel más fina y quebradiza. ¡Qué cosas!
Pues otra cosa más aprendida.
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