viernes, 8 de septiembre de 2017

00527 Las Terrinas

DE INTENSO Y PROLONGADO SABOR


Nunca en mi vida he elaborado una terrina. Solo sé de ellas que me encantan y que cada vez que tengo la oportunidad de probar alguna, sea cual sea el contenido de su elaboración, me acuerdo de una que hacía mi madre de liebre. La recuerdo como algo excepcional, como excepcional era que la prepara. Dependía de si los cazadores que por aquel entonces había en casa, tenían la fortuna de regresar del campo con alguna de esas piezas. Desconozco cómo la hacía. Solo recuerdo que sobre la alicatada cocina siempre había un pequeño recetario de cocina de caza cuyas enseñanzas seguía al pie de la letra. Recetario que junto con otros de diversa índole y materias, conservo como oro en paño. Algún día los enseñaré por aquí. Me parecen unas auténticas joyas que me apetece compartir.

El resultado de la terrina me parece muy sugerente y sabroso, aunque como en todo, hay elaboraciones, por su contenido, que me satisfacen más que otras. Su intenso y prolongado sabor, presentación y esporádica degustación la hacen más atractiva a mis sentidos, si cabe.

Cuentan que el origen de la terrina se remonta a los banquetes del Imperio Romano donde era habitual realizar combinaciones de alimentos como la terrina de queso, higos y castañas. A partir de allí, la terrina fue evolucionando de acuerdo con los gustos y variedad de alimentos de cada lugar. El término terrina da nombre tanto al recipiente en sí como a las preparaciones que se elaboran en su interior. Las más clásicas suelen realizarse a base de paté de carne, -cerdo, ave o caza-, si bien, hoy en día, las podemos encontrar con pescados, mariscos, verduras e incluso frutas, cuajadas gracias al uso de gelatina. Hago observar que los puristas,  este tipo de terrinas,  no las consideran como tales.

Así, en líneas generales, la terrina es un recipiente, generalmente rectangular, de barro, cerámica o hierro esmaltado, dentro del cual se ponen alimentos para su cocción y conservación. Por extensión o costumbre se dio el nombre de terrina a la preparación que va en su interior, generalmente compuesta de carnes picadas, molidas y troceadas con acompañamiento de hierbas y especias.

Las terrinas que ilustran esta entrada fueron adquiridas en Francia, el land de las terrinas. Qué decir cómo estaban.










 .

jueves, 7 de septiembre de 2017

00526 Entre Imágenes

PRINCIPIO Y FIN


Entre imágenes apenas un instante, un fugaz pensamiento dedicado a la vida y a lo que pueda venir o  una mirada esperanzada que se fue tras los surcos labriegos. Todo cambia en la incesante sucesión de amaneceres bajo un cielo de vida. Simiente, fruto y cosecha. Expectación, contemplación, recolección. Y entre imágenes van pasando los días.

Arco iris que no vi, oraciones y plegarias que no escuché, sudores que no vi secar, ansiedades de las que no participé, también están impresas entre imágenes. Lo puedo adivinar. Así ha sido siempre y así lo será. Principio y fin de cualquier espera. Inicio y final de todo ciclo vital.

Miro y no comparo. No hay por qué comparar. No es saludable confrontar. Ni cara ni cruz. Ahora cruz y después cara y lo que sea será. Y entre imágenes los días pasan asidos a cualquier esperanza.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

00525 Cuatro Quesos

DELICIOSA


Si, tal y como ya he dejado constancia, me gusta el queso, y del mismo modo he dejado escrito mi gusto por la pizza, la respuesta es evidente; la pizza que más me gusta es la denominada "Cuatro Quesos". Aunque si bien lo pienso, lo digo por decir, porque la realidad es que me gustan todas. Bien es cierto, que si me paro a pensar, puede que esta variedad haya sido la que más he demandado cuando he tenido la oportunidad de elegir. Además, esta tiene su particular ritual cuando la degusto. Si se trata de otras pizzas, las como tal y como lo hace el común de los mortales. Es decir, partida en triángulos y ñam, ñam. Pero la de "cuatro quesos", no. Tiene su particularidad. La saboreo y disfruto en circunferencia. Es decir, comienzo por el borde de la masa y me dejo el centro para el final, para el último bocado, donde se dan cita y confluyen los sabores de los quesos. Mortal de necesidad. Es una manía. Una manía bien rica. Tengo que decir que la ingiero de esta forma cuando estoy en la intimidad. Cuando estoy con otros comensales pongo en práctica el uso tradicional de los triángulos y les ofrezco a su degustación como marcan los buenos modales.

Mi combinación favorita de quesos para una pizza es la de mozzarella, azul, gouda o provolone y parmesano. Lo que daría ahora por tomarme una pizza de cuatro quesos. Se me está haciendo la boca agua con solo mirar las fotografías que pasan ya a formar parte del archivo de los recuerdos. Pero no, vamos a portarnos bien. Hoy no toca. Solo para días especiales con gente especial. Hoy solo es 6 de septiembre. Pero qué buena está la condenada.

lunes, 4 de septiembre de 2017

00524 Tan Cercano

TE ECHO DE MENOS


Este año no ha tocado. Pero no importa. Guardo tu silencio, tu horizonte y tus brisas de otros años. Te observo inmóvil en la adivinanza del ir y venir de unas olas que parecen querer jugar con mi encuentro. Y te recuerdo callado y feliz en los atardeceres que dibujaban despedidas. Te echo de menos. Es cierto. Pero no importa.

Te imagino lamiendo la arena deseosa de tu abrazo, entregada a tu llegada sin sorpresa. Y sonrío con la espuma, que tejiendo filigranas, se desvanece en un suspiro sin ver su obra acabada. Respiro hondo y concentrado por si llega tu olor, ese olor que en la distancia se torna perfume incontrolado con esencia a sal y tintes verdes y azulados. Hasta puedo oír el acompasado romper del agua que se convierte en sinfonía cuando el mirar se hace vagabundo. Es la historia de siempre, ¿te acuerdas?, tan conocida y placentera.

Este año no ha tocado. Pero no importa. Te siento tan cercano que hasta parece que acabas de borrar mis huellas de una arena no pisada en un amanecer que llegará mañana.

domingo, 3 de septiembre de 2017

00523 Los Rollitos Primavera

CHUN KUN 春卷


Hubo un tiempo en el que la comida china me volvía loco. Me gustaba frecuentar "murallas chinas" y similares. Resultaba accesible a mi deteriorado bolsillo y disfrutaba con sus singulares sabores. De primero o entrantes, dos rollitos primavera. Luego, dependía de la apetencia de mi o mis acompañantes. No tenía predilección alguna. Todo me parecía bien. Eso sí, de primero o como entrante, dos rollitos primavera y su correspondiente salsa de color piruleta.

Con el tiempo comenzaron a circular "leyendas urbanas" en torno a este tipo de establecimientos, que no reproduciré ahora para no echar más leña al fuego, lo que hizo que mi asidua acompañante rechazara la comida asiática. En las últimas décadas, se pueden contar con los dedos de una mano las veces que he comido en un restaurante chino. La última ocasión, en Barcelona, donde mi hermana María Engracia, conocedora de mi debilidad por esta comida, me invitó a comer a un restaurante asiático. ¡Cómo disfruté!

Volviendo a lo que me ocupa, el rollito primavera, la primera vez que supe de su existencia fue, precisamente, en la Ciudad Condal, hace igual cuarenta años. Fue en un bar filipino que abría sus puertas en la calle Padua. Los servían como aperitivo y allí que me iba cuando tenía oportunidad a tomarme un par de rollitos con una cerveza. Me parecían exquisitos. Ahora bien, si tengo que ubicar mi top del rollito, inexcusablemente tengo que poner la chincheta en un restaurante chino, no sé si todavía existirá, al que solía ir en mi estancia en Bilbao y que se encontraba en la calle Elcano. A pesar del tiempo transcurrido, todavía puedo reconocer su sabor y su crujir. Los bordaban.

Ahora me tengo que conformar de tiempo en tiempo con los rollitos primavera que ofrecen los supermercados. Nada que ver con los que traigo del recuerdo, pero que sirven para un apaño.

Tengo curiosidad por conocer el origen de tal elaboración y leo que son "inspiración de la cocina china. Sus orígenes comienzan en el periodo de la dinastía Song que abarcó del 960 a 1279. Estos rollitos se consumían en China durante la celebración del año nuevo lunar o fiesta de la primavera y de allí su nombre, pues esa fecha es la del inicio de la primavera. Se dice que en los principios de la receta los rollitos contenían brotes de bambú fresco, pero con el tiempo se modificó su relleno. Su forma o presentación está inspirada en los gusanos de seda de tanto valor en esta cultura milenaria y con el llegar de la primavera y su celebración nacional, estos delicados animalitos inician su periodo de engorde para dar inicio a la creación de los capullos famosos por la obtención de la seda".

Los rollitos de primavera se suelen elaborar de dos maneras: con una pasta de harina de trigo, en China, o con una pasta a base de harina de arroz, tal y como los hacen en Vietnam o Tailandia. Se extiende la pasta y se pone sobre ella los ingredientes que dependerá fundamentalmente de la región y de la época del año en que se hagan.




martes, 29 de agosto de 2017

00522 Las Margaritas Verdes

COMO UNA FIESTA


En cuanto aparecieron por el pequeño pero aprovechado salón, me pareció que la estancia se agrandaba. No las había visto antes. Llegaron para quedarse para siempre en mi recuerdo. En blanco y verde como una fiesta y flotando sobre el agua en señal de bienvenida. Pregunté por su nombre. "Margaritas ibicencas", me dijeron que las llamaban. He querido saber más sobre ellas, pero nada he averiguado. Así que las he "rebautizado" como margaritas verdes. Al fin y al cabo, qué importa su nombre. Ya aportaron su belleza en un momento de esperanzado encuentro. Para eso están las flores, para significar una fecha o acompañar a un abrazo, una caricia o a un beso. Para eso están las flores, para dejar en la memoria días imborrables de cálido y sentido reconocimiento.

No sé si volveré a verlas alegrando estancias. Las observo ahora en una quieta imagen y me siguen pareciendo bellas, como ese día de esperado encuentro en el que fueron testigos de medio siglo de querencia manifiesta. Qué importa su nombre si con solo mirarlas reconozco una fecha. Para esto están las flores, para recordar instantes de dicha plena.




viernes, 21 de julio de 2017

00521 Hasta el Año que Viene

CON LA ESPERANZA DE UN NUEVO ENCUENTRO


No me gustan las despedidas. Ni siquiera las de las películas. Prefiero los encuentros con abrazos de aire nuevo y renovado.

No sabía cómo comenzar esta entrada antes de archivar otra colección de imágenes de cerezas. No sé cuántas tengo ya y si serán estas las últimas que guarde. Nunca se sabe qué puede pasar de aquí a un año. De aquí a que vuelvan a florecer los cerezos, como  nieve florida, y traigan el diminuto fruto de sabor a campo y crujiente miniatura. Me pasa igual que con el "cambio de armario". Siempre me pregunto si será el último y me despido de las prendas que guardo como si nunca más las volviera a sentir en mi  piel.

Observo las imágenes, tan parecidas año tras año, pero tan distintas en sensaciones y emociones. Estas de las que ahora me despido,  guardan todavía el sabor de una mañana fraterna entre risas y calores al pie de la sierra. Cogidas entre asombros y deseos, y entre cargados cerezos que pedían alivio para tanto peso. Rojo intenso, morena piel de cereza, racimos de néctar que dejaron gratitud en el abrazado encuentro de un nuevo instante esperado.

Me despido de vosotras, pequeñas encarnadas, hasta el año que viene, con la esperanza de un nuevo encuentro, de un nuevo asombro, siempre querido y deseado.