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martes, 29 de agosto de 2017

00522 Las Margaritas Verdes

COMO UNA FIESTA


En cuanto aparecieron por el pequeño pero aprovechado salón, me pareció que la estancia se agrandaba. No las había visto antes. Llegaron para quedarse para siempre en mi recuerdo. En blanco y verde como una fiesta y flotando sobre el agua en señal de bienvenida. Pregunté por su nombre. "Margaritas ibicencas", me dijeron que las llamaban. He querido saber más sobre ellas, pero nada he averiguado. Así que las he "rebautizado" como margaritas verdes. Al fin y al cabo, qué importa su nombre. Ya aportaron su belleza en un momento de esperanzado encuentro. Para eso están las flores, para significar una fecha o acompañar a un abrazo, una caricia o a un beso. Para eso están las flores, para dejar en la memoria días imborrables de cálido y sentido reconocimiento.

No sé si volveré a verlas alegrando estancias. Las observo ahora en una quieta imagen y me siguen pareciendo bellas, como ese día de esperado encuentro en el que fueron testigos de medio siglo de querencia manifiesta. Qué importa su nombre si con solo mirarlas reconozco una fecha. Para esto están las flores, para recordar instantes de dicha plena.




jueves, 22 de junio de 2017

00496 Las Margaritas

CHIRIBITAS


Aunque me gustan, hubo un tiempo en el que hasta las llegué a odiar. Y todo, por la desenfrenada práctica de deshojar la flor,  que llegó a convertirse en un tic incontrolado como el sumar las matrículas de los coches, contar farolas, pedir un deseo cuando veía un coche amarillo o contar peldaños de escaleras cuando el ascensor era prácticamente inexistente. ¡Horroroso!

Afortunadamente, todo esto pasó a la historia. Bueno, no del todo. Hace unas semanas, cuando la Sociedad Deportiva Huesca jugó en el Alcoraz contra el Numancia, un partido clave para las aspiraciones del Huesca de poder competir en las eliminatorias para subir a la primera división del fútbol español, de camino al estadio vi una margarita y la deshojé hasta el final. Le pregunté, si ganaría el Huesca, y me dijo que sí. Al final fue un empate. No caí en que las margaritas no saben de medias tintas. O sí, o no.

Anécdotas aparte, las margaritas siempre me han parecido unas flores, digamos que simpáticas. No son de belleza extrema ni su olor es de los que dejan grato recuerdo. Quizás su atractivo radique en su sencillez y aspecto alegre. O tal vez en que a pesar de su aparente fragilidad, aguanta bien los contratiempos. Sí, me gustan las chiribitas.

Por cierto, las margaritas, en el lenguaje de las flores, simbolizan la inocencia y la pureza, así como alegría y un nuevo comienzo. Puede que también me gusten por todo esto.