Hoy traigo hasta este caleidoscopio vital un lugar que conocí esta pasada primavera, con motivo de la inauguración de una instalación artística realizada en la trincheras de Alcubierre por el artista italiano afincado en Monegros, Massimo Burgio. Una instalación contemporánea con la que el artista quería denunciar los horrores de la guerra, echando 8 toneladas de grava roja por el suelo de las trincheras.
Recuerdo en una entrevista previa que mantuve con el artista en la que me señaló que se trataba de "una intervención de impacto que simbolizaba una guerra fratricida y la sangre derramada en las trincheras. Un camino de grava roja que al pisarlo recordara el crujir de los huesos de las víctimas de la guerra". Tengo que reconocer que ese día que visité y caminé por las trincheras, me agobié. Mi cabeza me pidió salir raudo del parapeto. Con todo, la visita me dejó un buen número de encontradas sensaciones.
Quienes visiten la Ruta Orwell se encontrarán restos muy bien cuidados de elementos de defensa civil como ramales de comunicación, alambradas, un pozo de tirador individual, un observatorio o pozo doble de tirador, un abrigo pasivo ligero, vivac, e incluso una de las trincheras perfectamente rehabilitada.
La Ruta Orwell se ha convertido en un recorrido turístico distinguido con el sello a la excelencia turística de Aragón.