Se puede consumir bien en tartaletas, untada en pan tostado o natural, e incluso con patatas chips o bastoncitos de snacks a modo de rancho. Todo sirve.
Mostrando entradas con la etiqueta Cremas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cremas. Mostrar todas las entradas
miércoles, 18 de enero de 2017
00417 La Crema de Arenque
CON ALCAPARRAS
En realidad, tendría que dedicarle esta entrada al arenque encurtido, pero no dispongo de fotografías que lo ilustren. Desaparecidos los ultramarinos de toda la vida, olvidados los cubos en los que se ofrecía tan salado manjar. Así que lo dejaré para mejor ocasión y traeré al arenque con un buen disfraz en forma de crema.

Habitualmente, esta crema la suelo hacer con una lata de anchoas en aceite y queso cremoso, pero en esta ocasión y ante una cena de picoteo a la vista, de las que a mí me gustan y de las que al día siguiente me arrepiento, le voy a subir un tono al sabor y la haré con arenque y alcaparras.
Como ya he comentado, he buscado arenques de cubo pero no he encontrado. La alternativa, al vacío, lomos desescamados, sin piel y sin espinas. Más facilidades imposible. Manos a la obra. Echamos en un vaso de cocina una terrina de queso cremoso, cuatro lomos troceados de arenques y un par de cucharadas soperas de alcaparras en vinagre. Trituramos con el brazo de cocina hasta que quede una crema más bien suave. Si con las cantidades mencionadas queda todavía muy sólida, añadimos un poco más de crema de queso hasta conseguir la textura deseada. Lo de la textura va a gustos. Servimos la crema de arenque en pequeños recipientes y adornamos con tres o cuatro alcaparras enteras.
Se puede consumir bien en tartaletas, untada en pan tostado o natural, e incluso con patatas chips o bastoncitos de snacks a modo de rancho. Todo sirve.
Se puede consumir bien en tartaletas, untada en pan tostado o natural, e incluso con patatas chips o bastoncitos de snacks a modo de rancho. Todo sirve.
lunes, 9 de enero de 2017
00411 Un Disimulo Gastronómico
CREMA DE MEJILLONES
Conozco a gente que aún gustándole el sabor de un alimento, lo rechazan por su color, apariencia, textura o porque desde siempre ha sido así. Sé de personas cercanas a mí que, por ejemplo, les encanta el ajo y cocinan con él, pero no son capaces de comerlo, lo apartan como si se tratase de un apestado cuando se lo encuentran en el plato. O por ejemplo, y estas son multitud, aquellas a las que les encanta el sabor y el olor del tomate, pero son incapaces de meterse un trozo en la boca. Es como si su ingesta les fuera a parar el corazón o helar la sangre. He visto hasta llorar ante la obligación, por autoritaria tozudez, de probar un trozo, un trocito de nada. No hubo manera. Sí en cambio, a estas personas les encanta el gazpacho, el salmorejo, los guisos con tomate, el zumo de tomate o el socorrido kétchup. C'est la vie.

El mejillón es uno de esos alimentos que no a todo el mundo le entra bien por los ojos. Su aspecto fuera de la concha que les protege, puede producir un "va de retro" difícil de vencer. En un punto y seguido a esta observación, hay quien llegado el caso, no desmerece su sabor si está bien disimulado. Y es aquí cuando entra una humilde y sencilla propuesta gastronómica personalmente testada en varias ocasiones. Tan sencillo como poner en el vaso de la batidora una lata de mejillones en escabeche, otra de mejillones al natural y una tarrina de queso fresco cremoso. Se tritura todo bien ayudado de la batidora hasta formar una crema con delicioso y suave sabor a mejillones. Su resultado se puede disponer sobre finas rebanadas de pan, tostiletes o pequeñas tartaletas saladas, e incluso untar en la crema crujientes patatas chips, bastoncillos o regañas.
A partir de la base mencionada de mejillones en lata y la tarrina de queso fresco cremoso, se pueden añadir gustos particulares; un poco de pimienta molida o una piparra o un poco de tomate frito... Es cuestión de probar y seguir disimulando.
A partir de la base mencionada de mejillones en lata y la tarrina de queso fresco cremoso, se pueden añadir gustos particulares; un poco de pimienta molida o una piparra o un poco de tomate frito... Es cuestión de probar y seguir disimulando.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)