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domingo, 14 de julio de 2024

01403 Quitapenas

 CALAMARES REBOZADOS


Aunque este blog va de cosas que me gustan y de buen rollito, no significa que todo lo que me rodea me satisfaga y que yo siempre esté en tono alegre y optimista. Todo lo contrario. En algún momento de este largo itinerario vital, he comentado que me hubiese resultado más fácil desarrollar este proyecto personal observando y transcribiendo las cosas que me desagradan. 

Dicho lo dicho, cuando estoy de bajón, y cuando me da, me da de pleno, intento que no se prolongue demasiado en el tiempo. En ocasiones me dura en exceso y no me aguanto. Llegado el momento extremo, y cuando me recuerdo que por más vueltas que le de a la boina, el pirulo siempre queda en el centro, es cuando echo mano de mis estrategias para salir del agujero en el que ando metido. Unas veces me autoengaño, otras me busco algún quehacer sin importancia o simplemente recurro a determinados alimentos, que me quitan el desaliento en un santiamén. Son mis alimentos "quitapenas". Tengo un largo listado: croquetas, mejillones, tostadas con aceite y sal, patatas fritas, galletas con mantequilla y mermelada, cualquier fruto seco... y los calamares rebozados. Estos últimos, me quitan las penas y el desánimo en un visto y no visto. No sé que tienen, que producen en mí un efecto trampolín. Y es que solo verlos, ya me alegran el espíritu. 

Estos que ilustran la entrada, "sanaron" mi último bajonazo, antes de que el plato quedara expedito. Y eso que para mi gusto, apenas superaban el aprobado. Pero cumplieron con su cometido.



jueves, 25 de abril de 2024

01323 Un Bocadillo de Calamares Muy Especial

 DE GRATO Y DELICIOSO RECUERDO


Los bocadillos de calamares son un bocado de los de santiguarse. Me encantan y los disfruto sobremanera. Los he probado de todas las calañas. Algunos de ellos, para enmarcarlos y recordarlos toda la vida. Otros, los más, para pasar el rato y quitarme el antojo del momento, aunque luego me arrepienta. La experiencia en esta materia, me dice que hay que ir a lo seguro y conocido.

El bocadillo de calamares que traigo en esta ocasión, para mí fue muy especial y me ayudó a disipar temores, de esos que siempre me acompañan. Fue el 15 de septiembre de 2021. Sí, ya he comentado más de una vez, que tengo la memoria justa para no perderme. Pero esa fecha es difícil de olvidar. Se corresponde con el día que Gloria y yo acompañamos a mi siempre pequeña Jara al aeropuerto del Prat, para coger un avión rumbo a Italia, dónde le esperaba un año de provechoso Erasmus y final de carrera universitaria.

Nos despedimos de Jara en el aeropuerto y decidimos ir a un chiringuito de la playa de El Prat, que previamente Gloria había testado en la red y que no tenía malas referencias. La idea era, ya que no podíamos ver despegar el avión que llevaba a Jara, por lo menos, adivinarlo en el aire y lanzarle un beso. Cosas de padres. Pero la jugada no nos salió del todo bien. El cielo estaba muy cubierto y escasamente se veían pasar los aviones. No obstante, cada aeronave que veía, más o menos a la hora que había despegado el de Jara, le enviaba un beso y mis deseos de un feliz viaje y mejor estancia, por si acaso.

Todo esto que cuento, lo pasamos con una caña. Y lo que acostumbra a acaecer en estos casos: "pues ya que estamos aquí, hace buena temperatura y el sitio está genial, podríamos picar alguna cosa". Dicho y hecho. 

De cuanto demandamos, se me quedó grabado el bocadillo de calamares. El resto, una escalivada y unas potas rebozadas, también estuvieron bien. Pero el bocadillo, ¡qué delicia!. El pan, crujiente de principio a fin; los calamares, espectaculares; y la salsa que los acompañaba, de auténtico vicio. ¡Cómo disfruté del bocadillo!. Tanto, que logró que mis temores se disiparan e hicieran la espera más llevadera. Total, que cuando acabamos las consumiciones demandadas e hicimos unas fotografías al mar, al cielo, al chiringuito y a unas olas, el avión de Jara, según pudimos ver en una aplicación al respecto de salidas y llegadas de vuelos, ya había aterrizado felizmente en Bolonia. De aquí, que ese bocadillo de calamares, además de estar extremadamente delicioso, siempre lo recordaré de manera muy especial, porque supo entretener mis temores y hacerme la espera más llevadera.

Por cierto, acabo de leer, que el mítico chiringuito "El Calamar", de El Prat de Llobregat cerró sus puertas en mayo del pasado año, después de 19 años de servicio. Así lo anunciaba su dirección a través de sus redes sociales: "Dejo de pertenecer a esta preciosa playa que tenemos en El Prat, de la cual, tonto de mí, me creía que yo era parte de ella. Como las dunas, la arena, la pineda, las olas; pero no, desgraciadamente no ha sido así". Al parecer, hubo un concurso municipal de adjudicación de chiringuitos en el que "El Calamar" quedó fuera. Y ya que lo siento, pues quedó muy grabado en mi frágil memoria.









viernes, 12 de abril de 2024

01320 Los Garbanzos con Calamares

 PARA DESPEDIR A LA CUCHARA


Toca ya despedir a los platos de cuchara que nos han venido acompañando en nuestras comidas desde meses atrás y que tan buenas sensaciones nos han dejado. Y qué mejor para apartar momentáneamente la cuchara, que con unos buenos garbanzos con calamar. Un plato con sabor a mar de horizonte suave y tranquilo, acompañados con unos siempre bienvenidos garbanzos de ejemplar tierra. 

Desde la primera vez que los probé, me parecieron algo espectacular, por su suavidad, sabor y sencilla ejecución. Un plato para el recuerdo y una buena excusa para despedir, como digo, a la cuchara. Aunque no las dejaré muy lejos, pues pronto llegará la época de los gazpachos, salmorejos, sopas frías y otras propuestas culinarias en las que sea necesaria su presencia.

Estoy mirando las fotografías mientras escribo y me dan ganas de echar una ganchadita, pero me parece que no ha quedado ni un garbanzo que llevarse a la boca. Eso sí, el olor que ha dejado el guiso en la cocina, que por cierto me encanta, alimenta ya de por sí, por lo menos el espíritu.

En esta ocasión, la receta que comparto es para la versión corta, con garbanzos en conserva y caldo de pescado ya preparado. No nos llevará más de media hora. En la versión larga, los garbanzos son secos y en lugar de caldo de pescado envasado, realizaríamos un buen fumet. Pero esto, lo dejaremos ya para el próximo otoño.

Ingredientes para 4 personas: 2 botes de garbanzos cocidos en conserva, 1 calamar grande, 1 cebolla, 1 tomate, 2 dientes de ajo, caldo de pescado y una cucharadita de pimentón picante.

Elaboración: Cortar el cuerpo del calamar en anillas, las aletas en pequeños trozos y los tentáculos enteros. Preparar un sofrito con la cebolla, el ajo y el tomate. Una vez hecho el sofrito, incorporar el calamar y cocinar unos cinco minutos largos. Añadir los garbanzos bien lavados, una cucharadita de pimentón picante y caldo de pescado en cantidad suficiente hasta cubrir los garbanzos y un par de dedos más. Cocinar a fuego medio entre diez y quince minutos, y probar para rectificar de sal. Servir caliente.



domingo, 1 de octubre de 2017

00540 El Bocadillo de Calamares Bravos

"EL CALAMAR BRAVO"


No se trata de un bocadillo más; es el bocadillo del regocijo. Hacía muchos, muchos años que no lo probaba y parece no haber pasado el tiempo por él. "He caído en sus redes" de forma casual e improvisada y me ha transportado a mis tiempos de internado en los Corazonistas de Zaragoza. A esos fines de semana después del cine, y siempre y cuando las notas escolares no impidieran lo contrario, que los hermanos corazonistas nos dejaban a los internos un par de horas de asueto que distribuíamos entre los almacenes Sepu, los paseos por Independencia,  y si había algunas pesetas en los bolsillos, cosa poco habitual, comer un bocadillo en el "Calamar Bravo", que si mal no recuerdo se ubicaba en la calle Juan Moneva. Lo más de lo más. 

No sé si es un bocadillo excepcional o no. A mí así me lo parecía, igual que ahora que le he vuelto a hincar el diente. Pan blandito y esponjoso, no puede ser de otra manera, generosos calamares enharinados y fritos, y abundante,  y también generosa,  salsa mayonesa con su correspondiente picante. Así lo recordaba y así son ahora los bocadillos en la nueva ubicación del establecimiento hostelero en la calle Cinco de Marzo.

Bocadillo de grato recuerdo e ingesta pausada y controlada, con el fin de evitar "lamparones" no deseados. Y mientras esto sucede, la infancia viene a buscarme. Me relamo y limpio en cada bocado. Y me recuerdo, si en otra ocasión se da la circunstancia, de ir sin barba y bien afeitado. Bigote y barba no son buenos aliados con el bocadillo nombrado.