miércoles, 25 de marzo de 2026

01732 El Pimiento Morrón

 POR LA PUERTA GRANDE


No es la primera vez, ni será la última, que llega hasta este caleidoscopio vital una de mis hortalizas más apreciadas, como es el pimiento morrón. Me acompaña en mis comidas y cenas todo el año. En temporada, al natural. Del huerto a la mesa, previo paso por el horno. Y el resto de meses, en la ya tradicional conserva que elaboramos en casa entre septiembre y octubre. Este verano la recolección, contra todo pronóstico, resultó ser fantástica y, además, con unos ejemplares de exhibición. No me lo podía creer. Bien es cierto, que mi dedicación hacia ellos fue diaria y plena.

En la cocina, los pimientos morrones hacen buenas migas con un buen número de alimentos que deparan en unos sugerentes, vistosos y apetitosos platos. Algunos de ellos ya están recogidos en esta carrera sin fin de las diez mil cosas que me gustan. Pero en esta ocasión no propongo condumio alguno, sino conocer algunos de los pormenores de esta magnífica y sorprendente hortaliza. Se merece toda mi atención.

Vaya por delante que es un fruto que pertenece a la familia de las solanáceas, a la cual pertenecen unas 2.700 plantas. El pimiento morrón es originario del pimiento picante de América. Los primeros europeos que los comieron fueron Cristóbal Colón y su tripulación en el año 1493. El descubridor del Nuevo Mundo trajo semillas de distintas variedades a España, desde donde se extendió por todo el continente europeo. Con posterioridad se diseminaría por el Medio Oriente, Ásia, África y norte de América, donde hasta aquel entonces no se conocía.

No entró con buen pie el pimiento morrón en España y tampoco en Europa, al ser demasiado picante para los paladares de la época. No sería hasta finales del siglo XIX y principios del XX, cuando se obtuvieron, mediante la selección natural, variedades más grandes, poco picantes y más dulces.

Este pimiento tiene forma de hocico o morro, por ello su popular nombre, aunque también es conocido como hocico de buey o pimiento de bonete. Se trata del único miembro del género Capsicum que no produce capsaicina; sustancia que provoca una fuerte sensación de ardor cuando entra en contacto con las mucosas, lo que denominamos picante. Esta ausencia de capsaicina se debe a un gen que elimina este compuesto.

Estamos ante un alimento con un elevado contenido en agua, un 94%, pocos carbohidratos, un 5%, apenas proteínas, un 1%, y una cantidad insignificante de grasas. Su aporte calórico es de 24 kilocalorías por cada 100 gramos. Además de ser una fuente importante de vitaminas y minerales, contiene fibra.

No lo tenía previsto, pero después de leer y escribir sobre el pimiento morrón, mis papilas gustativas me han pedido que me acerque hasta la despensa y coja un bote de conserva de pimientos. Hay que obedecer. ¿Cómo los haré? No tengo ni idea, es lo de menos. Camino a la despensa lo decidiré.



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