UN RECUERDO RECONFORTANTE
lunes, 28 de octubre de 2024
01529 Un Olor de Infancia
01528 Los Rigatoni con Salsa de Tomate
Y BEICON
Si hay un plato que gusta a toda la familia es la pasta en sus múltiples versiones. Desde la más elaborada a la más sencilla de las propuestas, siempre resulta un aplaudido acierto. En una ocasión leí que hay trescientos tipos de pasta, entre frescas, secas, largas, cortas, con o sin relleno. No creo que haya llegado a probar hasta el momento más de medio centenar de ellas, que ya es un buen número.
El plato que traigo en esta ocasión a este caleidoscopio vital
lo elaboraba en casa siempre con macarrones, hasta que lo probé en Cerdeña con
rigatoni. Se trata de una pasta en forma de tubo con estrías en su exterior,
que ofrecen mayor superficie de adherencia a salsas y acompañamientos líquidos
de algunos platos. Me parecieron francamente deliciosos. De hecho, desde
aquella vez, cuando cocino en casa pasta con salsa de tomate, utilizo rigatoni.
Ingredientes para 4 personas: 400 gramos de rigatoni, 40
gramos de mantequilla, 1 kilo de tomate frito triturado, 200 gramos de beicon
fresco, ½ cebolla, 1 diente de ajo, aceite de oliva virgen extra, orégano y
sal.
Elaboración: Cocer los rigatoni en abundante agua con sal el
tiempo estimado por el fabricante y que se indica en el envase. Sobre todo, que
estén al dente. Picar la cebolla y el ajo, cortar en pequeños dados el beicon y
rehogar los tres alimentos en una sartén con un poco de aceite. Cuando la
cebolla comience a dorarse, añadir el tomate triturado y sazonar. Cocinar
durante unos cinco minutos removiendo continuamente. Escurrir la pasta. En una
fuente, poner capas de pasta intercaladas con capas de salsa y espolvorear
orégano. Servir.
01527 La Grandeza de la Sencillez
EN LO COTIDIANO
01526 El Pote Gallego
SEGÚN NUESTRAS ENTENDEDERAS
De nuestro último viaje a la bella Galicia, nos hemos
traído, como no podía ser de otra manera, productos cárnicos de esa sabrosa
tierra para obsequiarnos con energéticos y deliciosos platos durante el otoño e
invierno. No hemos tardado mucho en poner en práctica una de sus afamadas
recetas: el pote gallego. Para su elaboración, hemos seguido las instrucciones
de la amable señora que nos atendió en la carnicería donde compramos morcillas,
chorizos y unto o grasa de cerdo rancia que aporta sustancia al caldo de la cocción.
Cuando le pregunté cómo hacía ella el pote gallego, me respondió con una ligera
sonrisa: “¡Ay, rapaz! Cada uno es distinto. Con lo que tengo o con lo que me
apetece. Y están todos buenísimos”.
Su respuesta nos tranquilizó. Recetas sobre el pote gallego
hay una gran variedad. En su origen, la receta del potaje dependía de lo
disponible en cada casa con el objeto de revitalizar y reconfortar el cuerpo en
los meses más fríos del año. Así, no faltaban en el pote las verduras, grelos,
berzas o repollos, junto a las patatas, alubias blancas y el unto.
Como he comentado con anterioridad, no pasaron muchos días
de nuestro regreso de Galicia, que pusimos en práctica las enseñanzas
aprendidas para hacer el pote gallego. Cocinamos para un regimiento y en casa
ahora somos tres. Como tres fueron los días seguidos que comí tal manjar. Igual
está mal que lo diga, pero nos salió “niquelao”. ¡Qué bueno estaba! ¡Qué
sabroso! Y a pesar de su aparente rudeza, ¡qué cosa más sutil! Vamos, que
repetiremos a no mucho tardar. Si acaso, como por aquí no disponemos de grelos,
sustituimos esta verdura por repollo. ¡Buen sustituto! Igual es una aproximación al auténtico pote
gallego, pero diremos aquello de “aceptamos pulpo como animal de compañía”. Y
nunca mejor traído lo de pulpo.
Ingredientes: 300 gramos de alubias blancas, ½ kilo de patatas,
250 gramos de falda de ternera, 2 huesos de jamón, 2 chorizos ahumados, 2
morcillas, ½ repollo, 50 gramos de unto, agua, aceite de oliva y sal.
Elaboración: Poner las alubias en remojo con abundante agua
la noche anterior. Pelar y cortar las patatas en trozos. Lavar el repollo y
cortarlo también a trozos. En una cazuela grande con abundante agua y un poco
de sal, y a fuego medio/alto, introducir los huesos de jamón y la falda de
ternera. Cuando comience a hervir, incorporar las alubias escurridas y el trozo
de unto. Con el fuego bajo/medio, cocinar, con la cazuela tapada, durante unos
60 minutos. Añadir las patatas, los chorizo, las morcillas y el repollo, y
seguir cocinando durante unos 20 o 30 minutos más. Retirar la carne de ternera,
los chorizos y las morcillas, cortar en trozos. Rectificar el punto de sal, remover
e incorporar al caldo los trozos de ternera, chorizo y morcilla. Añadir un poco
de aceite de oliva. Cocinar durante unos diez minutos más. Servir caliente.
01525 Día Ocioso
PERO OCUPADO
01524 Recordatorio
EN EL CAMINAR DE CADA DÍA
01523 Totum Revolutum
Y PORQUE NO CABÍA MÁS EN EL PLATO