martes, 14 de noviembre de 2017

00581 Dejar Que el Tiempo Fluya

COMO EL AGUA



Lo que tenga que ser será y lo venidero, ya llegará. Me lo repito en voz alta para que mi sordera vital lo escuche. En otros tiempos, el tiempo no fluía, se desbordaba como río en fuerte e imprevista crecida. Todo se convertía en ansia desmedida, en preferente inmediatez. Pareciera que hubiera que hurtarle días a la vida. Con los años aprendí que a la vida nada se le puede robar y que si te descuidas, es ella quien te roba los días. Es un pulso de antemano perdido.

Miro una fuente. El agua fluye en acompasado sonido hasta llegar a una hipnosis de profundo placer. Fluye y fluye y el tiempo da la impresión de que desaparece, que se ausenta de un espacio en el que se siente huésped. Fluye el agua, sin prisa fluye por los caños de una fuente encontrada. Fluye y fluye el agua ante mi atenta mirada. Y el tiempo, en la antesala de un fluir que no acaba, espera y aguarda una atención acostumbrada. Me repito en voz alta, que el tiempo fluya como el agua, que pase como si no importara nada.


No hay comentarios:

Publicar un comentario