miércoles, 19 de octubre de 2016

00379 Las Azaleas

EL INVIERNO SE APROXIMA


Ha sido un sutil reencuentro. Hacía tiempo que no tenía la oportunidad de disfrutar de su belleza tan de cerca. Ha sido en la terraza de casa de mi hermana Gemma. Compartimos por las plantas el mismo gusto. Observo que han llegado a la terraza recientemente. Sus hojas están muy, muy verdes y salpicadas de un buen número de capullos que pronto serán flor.

Posiblemente sea la planta de invierno que más me atraiga a pesar de lo mal que se portaba conmigo cuando la tenía. Todos los cuidados eran pocos y seguía al pie de la letra los consejos sobre su cuidado. La ubicaba en un lugar fresco, con luz y protegida de los rayos del sol. Mantenía el compost mojado, pero evitando la saturación de agua, y la abonaba con fertilizante líquido cada dos semanas durante la temporada de floración. Dos, tres, un mes a lo sumo conseguía que me alegrara con su peculiar y alegre belleza. Pasado ese tiempo, comenzaban a caer las hojas hasta mostrar su completa desnudez. Entonces su imagen era de un patetismo mayúsculo al igual que mi contrariedad por no conseguir mantenerla verde y floreciente. Llegado a este punto siempre me decía lo mismo, "esta es la última". Pero llegaba el otoño siguiente, veía una azalea en alguna floristería y acababa por llevarla a casa. Supongo que algo tendría que ver también mi madre a quien igualmente le encantaban las azaleas.

Cuando he visto las de Gemma he recordado la mesa camilla cubierta con un tapete de ganchillo blanco donde a mi madre le gustaba colocar esta planta y el acogedor contraste que le daba a la fría habitación de paso. Recuerdo contar diminutas flores, a mi madre le gustaba contar las flores, y recoger del tapete las hojas que, pasadas dos, tres, un mes a lo sumo, iban cayendo sobre él hasta que la planta quedaba en un ridículo esqueleto filamentoso. Hasta que la planta no se despojaba de su última hoja no era retirada,  algo que le daba un aspecto más ridículo si cabe. Siempre albergábamos una última esperanza y tampoco molestaba.

Hago memoria y creo que desde aquel entonces no he vuelto a tener azaleas. Puede que este invierno recupere su presencia en casa aún sabiendo que por más que la cuide en dos, tres semanas..... Me ha gustado volver a verlas y los recuerdos que me han sobrevenido.






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