lunes, 16 de mayo de 2016

00290 La Carne de Membrillo con Queso

HOMENAJE A "LA PASTILLA"


Esta noche no tengo mucha hambre. O si tengo, no quiero atenderla. No hay manera de bajar de los 84 kilos. Pero algo tendré que echar al estómago aunque sólo sea "por la pastilla". Esto es lo que repetía mi madre casi cada noche, "aunque sólo sea por la pastilla". De momento yo no tomo pastilla alguna. Todo se andará. De momento sólo repito la frase que tanta gracia les hace a mis hijas y tantos recuerdos me llegan al pronunciarla.

En estas noches de "homenaje a la pastilla" cualquier cosa sirve. Unas lonchas de jamón cocido o lacón, sin pan, y un yogur; algo de fruta; una tortilla de dos huevos de buen corral y un poco de lechuga; un tomate abierto con unas sardinillas de lata; o una de mis debilidades heredadas: carne de membrillo con queso.

Habitualmente el queso es fresco y la carne de membrillo, de la elaborada por Gloria. En esta ocasión, "la pastilla" se va a mostrar desconcertada cuando se dé cuenta del cambio de sabores. Para empezar, el dúo irá sobre rebanada de pan tostada de pueblo. Lo normal es que vayan en perfecta soledad o como mucho, acompañados de un par de piezas de "tostiletes"  industriales. El queso será de los denominados "azul" y la carne de membrillo en esta ocasión, obsequio de mis vecinos de barrio, Cristina y Pedro. Está elaborada con los frutos de sus membrilleros y cuentan con producción de distintos años.  Cristina me dice que a ella le gusta hacer la carne de membrillo con mucha cocción, de aquí su oscuro color. Y para que se conserve en el tiempo y en los años, corta trozos de carne de membrillo que posteriormente envuelve en "film, bien apretados y extrayendo todo el aire". El que me regalaron databa del año 2014. Excepcional. Hablo en pasado porque para cumplimentar  "la pastilla" en esta noche de no mucha hambre, me he comido los dos últimos trozos.

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